El bolero, Patrimonio cultural inmaterial de Cantabria

Más de 30 grupos. Más de 200 músicos de bolero en Cantabria.

Mas de 500 concierrtos de bolero anuales

Algunos Grupos de bolero de Cantabria:

Jueves de Boleros…………….. …….más de 25 miembros

Agrupación Puertochico………….. más de 25 miembros

Agrupación Sardinero…………….. más de 25 miembros

La banda del Aserradero….…..… 9 miembros

Tempo de Bolero………….……….. 6 miembros

Los Castos………………………..…... 5 miembros

Hot café fusión…………………...…. 5 miembros

Mariachi Cantabria………………… 5 miembros

Divertia………………………..………. 4 miembros

Antonio Borja……………………….. 4 miembros

Cocó Muñoz …………………………. 4 miembros

Barrio Latino……………………...... 4 miembros

Mabel Sierra cuartet………………. 4 miembros

Son 4…………………………………….. 4 miembros

Trío Camina……………..……….….. 3 miembros

Toda una vida boleros y mas…...3 miembros

trío Los Carabelas……………..….. 3 miembros

Trío Covadonga………………..…... 3 miembros

Bohemios trío………………………...3 miembros

Solo dos y un bolero…………….... 3 miembros

Obsoletos trío……………………..… 3 miembros

flores para Gardel……………....... 2 miembros

Duo Santander……………….......…2 miembros

Los Norteños………………………... 2 miembros

Flores para Gardel…………….….. 2 miembros

Dúo Alfiles………………………..….. 2 miembros

Trío horizonte………………………...2 miembros

Doble o nada…………… …………... 2 miembros

Manuel y Nanín ……………………. 2 miembros

Duo Candilejas……………….…..… 2 miembros

Duo Veracruz………………..…….… 2 miembros

Los tres del norte………………...… 2 miembros

Eder Paiva bolero…………..…..…. 2 miembros

Sito………………………………………. solista

Juan Carlos………………….…..…… solista

Lazarón …………………………..…... solista

Walter Gala …………………..….….. solista

Nanin Rodríguez…………..………. Solista

Hermes de la Torre……………..… musico solista

Juian Carlos Solar………..……….. solista

Otros grupos de bolero de Cantabria:

Piel Canela…………………………….......…. 8 miembros

El Tumbao sexteto……………..…………… 6 miembros

VozyPiano Trío…………………..……….…. 3 miembros

Quinteto Lástima……………………….…... 5 miembros

Sangre Morena……………………………..… 5 miembros

Desafinado bolero…………….…………..… 5 miembros

Marcela Morena y su trío del alma: …..4 miembros

Siguaraya…………………………….………… 3 miembros

Iliana Casanueva y Robert Itrich:…..… 2 miembros

Conciertos de Bolero en Cantabria

Al cabo del año, se programan en Cantabria más de 500 conciertos de bolero

Programación semanal ( 7 conciertos semanales)

- Cada Martes del año de 8:30 a 22:00 el ciuclo “Boleros Incendiaros” en Casa Miguel, en Corbán

- Cada miércoles del año, a las 19:30 horas, el mejor bolero cubano en directo en Bodegas Mazón de la mano del maestro habanero Hermes de la Torre, sobrino del gran Benny Moré

- Cada jueves par del año, una descarga improvisada de pura trova y bolero en Casa Inés, en Bezana, a cargo de algunos de los miembros de Jueves de Boleros.

- Cada Viernes, un concierto de bolero en el Centro Gallego ( Calle Peñaherbosa) de Santander

- Cada Sábado, en Bodegas Mazón, el bolero de Hermes de la Torre.

- Cada Domingo al mediodía, en Bodegas Mazón de Santander, el bolero de Juan Carlos Solar.

- Cada Domingo, el son y el bolero de Son 4, en la Granja Cervecera de Miengo.

Cada semnana hay, además, otros dos o tres conciertos de bolero, a cargo de los varios grupos de bolero de ProBoCa.

Santander tiene la única estatua del mundo erigida a un bolerista español

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septiembre 29, 2009

100 años de bolero en los "Viernes de Bolero junto al mar" del Balneario del Sardinero (antiguo Restaurante Rhin)

Revivir el romanticismo de los "Baños de Ola" cada viernes en una cena junto al mar con espectáculo de boleros. Se recupera un escenario histórico para el bolero en España: El Balneario del Sardinero.
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"Santander, eres novia del mar" - dice el famoso bolero de Jorge Sepúlveda-, señalando una tradición de casi cien años de bolero junto al mar, que permite a Santander ofrecer la oportunidad de cenar cada viernes en uno de los mejores restaurantes del norte de España, mirando el mar iluminado y escuchando en directo a los mejores grupos de bolero de toda España. Un lujo al alcance de gourmets del cuerpo y del alma. Calidad y buen gusto que se enmarcan en el histórico escenario del que fuera Gran Balneario del Sardinero (Antiguo Restaurante Rhin) donde se interpretaron, hace cien años, los primeros boleros de la historia de España, en el marco de los "Baños de ola", que hicieron de Santander una de las principales referencias turísticas europeas.
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Tanto la tradición gastronómica como la musical se conjugan en un maridaje perfecto y de una calidad excepcional. Una calidad que, además, se complementa con una variedad que satisface los paladares más exquisitos: por el escenario del antiguo Restaurante Rhin pasarán, tan solo en los pocos meses que quedan de este año 2009, nada menos que ocho grupos de bolero de Cantabria, y la totalidad de los tríos de bolero en activo de España y especialmente el trío "Los Brisas", decano de los grupos de bolero de España, que este año celebra 53 años sobre los escenarios interpretando boleros, y que sigue interpretando sus boleros cada primer viernes de mes en este histórico escenario santanderino.
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Disfrutar de una de las mejores propuestas gastronómicas de España mientras se escucha en directo a los mejores grupos de bolero de Santander, es la oportunidad de oro que tienen cada viernes por la noche no sólo los muchos aficionados al bolero, sino los nostálgicos de la "edad dorada" de Santander, pues el balneario del Sardinero ya fué a finales del siglo XIX la referencia del buen gusto y la moda de entonces y donde se interpretaron los primeros boleros en la historia de España, traídos al puerto de Santander desde la Habana y Veracruz gracias a la comunicación privilegiada transatlántica entre esos tres puertos. Se rescata de este modo un espacio cultural de gran importancia, pues permite revivir las mejores páginas de la historia de Santander, en los años en los que dos géneros musicales americanos - el bolero y el tango- causaban furor en todo el mundo: El escenario del famosísimo Gran Balneario del Sardinero (en la imagen, conocido entre los santanderinos como "Antiguo Restaurante Rhin"), situado frente al Gran Casino de Santander en la plaza de Italia (llamada en el siglo XIX "del Pañuelo"), auténtico corazón del Sardinero, catalizador de la oferta cultural de la época dorada de Santander a prinicipios del siglo XX.
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Se completa de este modo la restauración del carácter emblemático de Santander como ciudad de veraneo exquisito y saludable, personalizado en los "Baños de Ola" que comenzaron en el siglo XIX y que hicieron de Santander uno de los principales centros turísticos de principios del siglo XX, frecuentado por la alta sociedad europea, y muy especialmente por la familia real (en la fotografía tomada en el Palacio de la Magdalena de Santander) y el lugar donde se interpretaron los primeros boleros en España. El Balneario del Sardinero disponía de salas de lectura y juegos, cafetería y restaurante y cumplía entonces con la doble función de ofrecer un tratamiento saludable para el cuerpo y, al mismo tiempo, satisfacer las demandas de ocio y diversión para el espíritu de una sociedad que reclamaba espectáculos acordes con la moral de la época, como el tango y el bolero.
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Debe considerarse el hecho de que ya en 1861 recibía 16.000 visitantes, entre ellos, la propia Reina Isabel II, que acudió para aliviar sus dolencias herpéticas. La familia Pombo impulsó en 1870 los primeros hoteles, como el Gran Hotel (hoy hotel Sardinero), donde se alojó tanto la reina Isabel II, - que desembarcó a bordo de la fragata "Numancia" de vuelta de su exilio-, como el Rey Amadeo de Saboya (que le concedió al de Pombo el título de Marqués), y su propia casa en el Sardinero, donde se hospedó Alfonso XII quien lo convirtió en residencia oficial de verano en 1876.
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Marinos como Mariano de la Lastra Aramberry, santanderino del barrio de Cueto, capitán del vapor Guipúzcoa de la compañia transatlántica de Antono López, hasta 1876, destacaba por su excelente modo de cantar y acompañarse a la guitarra, siendo el vivo ejemplo de la interculturalidad musical entre Santander y la Habana de aquellos tiempos y de que el bolero, como la habanera, llegaron por vía de músicos aficionados hasta los puertos del caribe y de Santander.
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El marqués de Pombo construyó el primer Casino, así como la primera galería de baños en 1868, que después se convirtiera en el Gran Balneario del Sardinero junto a la capilla de San Roque, construída también para satisfacer las necesidades de los turistas de la época, que se completaban con la oferta de "corridas de toros, concurso de bandas, exposición de ganados, regatas internacionales, teatro, casino, veladas y conciertos", según reza un cartel de 1909, en la época en que en Cuba, recién independizada de España, se cantaba en clara alusió a la regencia de la madre de Alfonso XIII:
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Maria Cristina me quiere gobernar
y yo le sigo, le sigo la corriente
porque no quiero que diga la gente
que Maria Cristina me quiere gobernar
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Eran tiempos difíciles en la provincia española de Cuba. En 1895, el mismo año en que se escribió el primer bolero de la historia, tiene lugar el famoso "grito de Baine" con el que comienza la guerra de independencia de Cuba. Numerosos jóvenes de toda España fueron alistados, embarcándose desde Cádiz y Santander, de modo que llegó a haber 25.000 soldados en Cuba que luchaban contra la guerra de guerrillas de poco más de 4.000 insurrectos. En febrero de 1898 ocurrió el controvertido accidente del crucero USS-Maine en el puerto de La Habana que sirvió como excusa a los Estados Unidos para declarar la guerra a España e invadir la isla el 1 de Enero de 1899, guerra que acabó con la batalla naval de Santiago de Cuba donde fallece el capitán de navío cántabro Joaquín Bustamante, mano derecha del Almirante Cervera, y el héroe asturiano Fernando Villamil. Se firma así el acuerdo de París que dice:
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Art. 1°. España renuncia a todo derecho de soberanía y propiedad sobre Cuba.
En atención a que dicha isla, cuando sea evacuada por España,
va a ser ocupada por los Estados Unidos,
éstos, mientras dure su ocupación,
tomarán sobre sí y cumplirán las obligaciones que,
por el hecho de ocuparla, les impuso el derecho internacional
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Santander recibió en 1899 un gran contingente de soldados repatriados, siendo el trato que se les dispensó tan popular y humano que le valió el sobrenombre de "siempre benéfica ciudad", otorgado por la Reina Victoria en persona.
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En 1902, el mismo año en que las tropas estadounidenses abandonan Cuba y la isla alcanzaba su independencia, en Santander y con motivo de la visita del joven Alfonso XIII - con 17 años- se preparó una colosal batalla de flores con 80.000 bouquets de flores. Quizá ese recuerdo imborrable hiciera no sólo que el monarca volviera varias veces a Santander, sino que la eligiera en 1906 para pasar su luna de miel con la joven de 19 años Victoria Eugenia de Battenberg, nieta de la reina Victoria de Inglaterra e íntima amiga de la duquesa de Santo Mauro (residentes en Las Fraguas). Cuando volvió a Santander el 2 de Mayo de 1908 para celebrar el centenario de la guerra de la independencia en honor al héroe cántabro Pedro Velarde, le presentaron los proyectos que del palacio de la Magdalena hicieran los cántabros Gonzalo Bringas y Javier González, de estilo inglés en honor a su esposa, que la visitó en 1912.
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Vuelve así a revivirse al historia con el eco de un bolero en el mismo escenario donde se interpretaba hace cien años, pues el Balneario del Sardinero apenas ha cambiado como puede comprobarse en la fotografía de principios de siglo: tan sólo la ausencia de las casetas de franjas blancas y azules instaladas para vestirse con el recatadísimo traje de baño de la época, nos traen desde principio del siglo pasado hasta este 2009, en el que aún puede escucharse la elegancia del bolero en el mismo ambiente íntimo y romántico de entonces. La Primera playa del Sardinero recibía cientos de personas al día y, separada, entre el Balneario del Sardinero y los jardines de Piquío, la caseta Real, destinada al uso de los Reyes, su familia e invitados.
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El cuidado ambiente que proporciona el histórico salón del Antiguo Restaurante "Rhin" durante la programación de "los viernes de bolero junto al mar", pretende devolver a los santanderinos un espacio cultural y sentimental que se había perdido en los últimos años, dándoles la oportunidad de revivir la época dorada de su ciudad ofreciendo una esmeradísima cocina y una exquisita bodega para ser degustada entre tenues luces, románticas velas y el espectacular fondo iluminado de la playa del Sardinero, tal y como se contemplaría hace cien años, completando la inmersión histórica y anímica con un concierto de bolero de hora y media de duración. Las únicas concesiones a los tiempos modernos están en su moderna propuesta gastronómica, que entra en perfecto maridaje con una moderna perspectiva del bolero que ofrecen los ocho grupos de bolero de Cantabria: actualidad de un género que cada día gana más adeptos entre la juventud.
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Mucha historia, mucho sentimiento y la nueva oportunidad de darse un "Spa" en el alma con un baño de bolero, dejándose cautivar por una de las mejores cocinas del norte de España. Una terapia para el cuerpo y para el alma, como lo eran los "Baños de ola".

Los baños de ola y el bolero: Una terapia para el cuerpo y para el alma

El Gran Balneario del Sardinero, estratégicamente situado y con condiciones ambientales inmejorables, pasó a convertirse en uno de los principales centros turísticos del siglo XIX y principios del XX en España, pues las recomendaciones médicas de mediados del siglo XIX insistían en los beneficios de los baños de algas y del yodo y las sales del mar. A la par que higienistas, los beneficios para la salud física (asmáticos y circulatorios) y mental (depresiones o ansiedad) de la entonces novedosa terapia, hacía cada vez más frecuentes las prescipciones facultativas por parte de médicos de toda Europa de recetar esta cura en "balnearios de mar" que, como el resto de balnearios europeos, gozaban de mucha aceptación entre las clases medias y altas europeas, que demandaban así mismo espectáculos musicales "de moda", como el tango y, muy especialmente, el bolero, que eran traídos a Santander gracias a las excelentes comunicaciones marítimas con América, de suerte que puede afirmarse que hasta no se desarrolló el avión para permitir vuelos transoceánicos, todos los artistas que iban y venían de América lo hacían a través del puerto de Santander hasta casi los años cuarenta, ya que los vapores eran la mejor (y durante mucho tiempo la única) vía de comunicación entre América y España.
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Es de destacar el importante mecenazgo indiano de las artes y, en especail de la música, destacado el impulso de la asocia´ción de Cántabros residentes en Cuba, que financiaron la construcción del edificio conocido como "La gota de leche" y patrocinaron nuemrosos conciertos y fiestas en Santander. Además, fueron muchísimos los cántabros (en su mayoría indianos económicamente muy influyentes) que por su labor protectora de las artes y de la cultura, recibieron títulos de nobleza de manos del rey Alfonso XIII destacando Don Antonio López López, nombrado Marqués de Comillas:
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Don Eugenio Gutierrez, ginecólogo de Cabezón de la Sal, fué nombrado Conde de San Diego
Don José María Cagiga, Duque de Revilla de Camargo
Don Ramón Pelayo, fué nombrado Marqués de Valdecilla y Grande de España
A Doña Soledad de la Colina el rey la nombró Condesa de las forjas de Buelna
A Gonzalo Ceballos, Conde de Peñacastillo
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El mecenazgo de las artes (el teatro, la zarzuela y la copla española y, como géneros americanos, el bolero, el tango y el charlestón) por parte, prinicpalmente, de los indianos maontañeses que regresaron de Cuba y Méjico, fomentó que el Sardinero tuviese una excelente programación musical, en especial en los escenarios del Gran Casino, en la del propio Balneario del Sardinero (conocido como el Antiguo Restaurante "Rhin") y en salas de fiesta como "La Cabaña", entre otras, escenarios privilegiados para los primeros boleros que se interpretaron en España. Recordando las instalaciones del Santander de entonces (con Casino, Gran Balneario, Hipódromo, toda una avenida de Hoteles construídos a finales del siglo XIX, y numerosas "salas de fiestas" que programaban la música de moda entonces como el tango, el bolero y el charlestón- todas ellas traídas de América-), puede asegurarse que la ciudad supo satisfacer las demandas de ocio de los veraneantes que, huyendo del calor y buscando el beneficio médico de los "Baños de ola" acudían, como lo hacen en la actualidad, a veranear en Santander. Aquel interés decimonónico de ofrecer un paréntesis en el stress de la vida cotidiana en un ambiente relajado y romántico, sumergiéndose en un baño de sabores y sonidos relajantes, sin prisas y con un servicio esmerado y atento, es el mismo objetivo que se persigue en pleno siglo XXI en lo que fuera el Gran Balneario del Sardinero, que ha mantenido una excelencia en la restauranación gastronómica del Norte de España conocido como el Antiguo Restaurante "Rhin".

Según recogen los periodistas Flores-Gispert y Beneitez en su libro: "Baños de Ola: El Sardinero y Santander 1847-1930", Santander fué la primera ciudad española en proporcionar turismo de playa. Se construyó así, en 1845, (cuarenta años antes de la aparición del primer bolero de la historia) el primer balneario de mar, el Balneario del Sardinero. Además de su utilización como terapia curativa, era utilizado como recreo entre la alta burguesía española, que los llamó "Baños de ola". Estos baños se aplicaban mediante un ritual médico que garantizaba la debida compostura y etiqueta en la vestimenta de baño y en las costumbres de los bañistas, lo que, inevitablemente, trajo consigo un gran cambio en las costumbres sociales y culturales de los veraneos de la época. Estas costumbres afectaron incluso al bolero que se interpretaba desde principios de siglo en Santander: el primer bolero que se interpretaba en la programación del Gran Casino o del Balneario del Sardinero era de carácter lírico y no se bailaba, pues la moral de la época no permitía acercamientos tales; sólo con el tiempo, la relajación de las costumbres, influenciada por "los felices años veinte", abrió la puerta al baile lento y romántico del bolero que, no obstante, llegó a estar pohibido (censurado) por su "excesiva incitación al amor". Eran épocas en las que la zarzuela llegó a tener tánta aceptación como la misma ópera, y en las que "lo español" estaba de moda en la misma música clásica (Maurice Ravel escribió su famoso "bolero" y Albéniz y Falla escribían las músicas clásicas españolas que han marcado todo un estilo de hacer música del que se ha impregnado el propio flamenco, que junto a la copla, empezaba a desarrollarse en Andalucía, al otro lado de la península española) y así, en Santander el tango, el bolero y el charlestón hacía furor, transformando la estricta sociedad santanderina del siglo XIX, que entraba en la "modernidad" siempre permeable - e incluso adelantándose- a las nuevas modas. Según los estatutos del Casino (1899) el baile era una de sus principales actividades. Así, se observan en sus programas musicales de principios de siglo numerosos temas de zarzuela y de ópera, existiendo una Sociedad de Sextetos del Casino del Sardinero, encargada de los conciertos cada Martes, Jueves y Domingos, compuesto por porfesores del conservatorio de Madrid, de suerte que en 1883 la prensa madrileña elogiaba la calidad de los conciertos del Casino, que combinaban la música clásica con el baile del vals y de Rigodón, de moda entonces. Isaac Albéniz y Fernandez Arbó (director de la sinfónica de Madrid) interpretaban la pieza "Un capricho Cubano" en el Casino de Santander

El cambio más llamativo fué el uso del traje de baño o bañador, que se constituye en una pieza fundamental de esta novedosa costumbre, que respeta unas normas muy estrictas, tanto en lo refente a materiales, colores y a su diseño. Los baños eran recomendados por motivos de salud, por lo que la estética no contaba demasiado. La moral de la época, indicaba a la lana como el material más apropiado, para que no se pegase al cuerpo. Los colores eran oscuros, azules o marrones. Estaban integrados por 2 piezas: pantalón largo y blusa. Trajes tan complejos requerían que los cambios de ropa se hicieran en unas casetas instaladas en las playas. Inicialmente las casas para los baños de mar eran modestas y provisorias, como las que se observa en la fotografía de la época. Sin embargo, esta nueva terapia de baño de oleaje fue cada vez más practicada y la gran cantidad de personas se cada vez más se desplazaban, en especial desde Madrid y Castilla, para pasar el verano en El Sardinero, lleva a que se hagan nuevas infraestructuras permanentes.

Las casas de baño se construyeron paulatinamente con mejores materiales y así comienza a utilizarse el novedoso hormigón (llamado concreto en América), en especial cuando se construyen los grandes balnearios de mar, como la estacion balnearia de la playa de El Sardinero. Su éxito animó a la construcción de otra en la llamada playa de Castañeda, de una tercera en la playa de la Magdalena y otra más en la playa de La Concha. Además, en un primer momento, se instalaron unos baños flotantes en San Martín y Puerto Chico para las clases más modestas, que no podían permitirse el traslado a El Sardinero y el coste del uso de las instalaciones balnearias en esta zona. No tardó en implementarse una línea de ferrocarril a vapor para facilitar el acceso a las playas del Sardinero desde el centro de Santander.
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En 1986 el alcade de Santander, Don Agustín de la Cuesta, edita un bando donde especifica que:
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" Las mujeras podrán bañarse en el espacio entre las escaleras de la calle alta hasta la Peña del Cuervo... y así mismo desde el Castillo de San Martín hasta el sitio de la magdalena... los hombre y muchachos que se bañen en estos parajes incurrirán en una multa desde veinte hasta trescientos reales..."

El anuncio más antiguo en la prensa madrileña de los "Baños de ola" de Santander está fechado el 17 de Julio de 1847 en La Gaceta de Madrid (aunque seguramente hubo anuncios con fecha anterior) decía:
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"Habilitados los baños de Ola en la espaciosa playa del Sardinero de Santander, han empezado a ser concurridas de sus naturales y de muchos forasteros . Nada se ha omitido a efecto de que los bañistas hallen todo lo necesario que requiere esta clase de establecimientos, sacetas cómodas e independientes, trajes adecuados,seguridad y comodidad en los baños, camino hecho especialmente para ellos y un carruaje a proposito destinado a su servicio".
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En la promoción de los Baños de Ola santanderinos mucho acabó haciendo la visita de monarcas como la reina Isabel II y no digamos las estancias estivales del Rey Alfonso XIII y la Reina Victoria Eugenia entre 1913 y 1930: Diecisiete años en los que Santander se convirtió en la referencia cultural española y en los que el auge del comercio con América propició la llegada de numerosos indianos que contribuyeron a expandir la cultura y mejorar las condiciones de vida de toda Cantabria con su mecenazgo, del que no quedó exento el arte y, en particular la música, trayendo no sólo el tango y el bolero, sino la habanera y no pocas zarzuelas y piezas clásicas compuestas de igual modo en América, que constituían la base de la programación del Hotel Real y el Gran Hotel de El Sardinero (en la fotografía de principios de siglo), así como otros establecimientos hoteleros que se construyeron en la flamante "Avenida de los Hoteles", como el París y el Roma e importantes centros de ocio como el Real Club de Tenis, (muy frecuentado por Alfonso XIII) el Hotel Real, el Gran Casino de el Sardinero o el Hipódromo de Bellavista, lugares de encuentro, frecuentados tanto por las clases más altas como por la recién acaudalada burguesía de indianos, deseosa de relacionarse con la alta aristocracia, como por ejemplo, el conde de Mortera, con el que el Rey solía jugar al tenis. La Reina Victoria recordaba así algunas de sus veladas en el Gran Casino:
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"Raquel Meller estaba contratada en el Casino del Sardinero todos los veranos.
Allí había un palco al que acudíamos el Rey y yo.
Fué donde oí "La violetera, "flor de te" y todas aquellas cosas suyas.."
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La música - y concretamente el bolero- vivió una "época dorada" en aquellos años en Santander. No cabe duda que el dinero y el apoyo de los muchos indianos montañeses tuvo un importantísimo papel en el enraizamiento del bolero en Santander y, por extensión, en las zonas de Cantabria con más emigración a América. El bolero nació en Cuba cuando esta aún era una provincia española y conoció su máxima expansión en la época de mayor afluencia indiana a América. El primer cantante en grabar un bolero en la historia, en 1909, era un indiano canario llamado Alberto Corona (miembro del famosísimo cuarteto Villalón, que introdujo el bolero en Méjico). En 1910 emigró hacia Méjico el primer cantante de bolero de Santander: Emilio Tuero Cubillas, conocido como "el Barítono de Argel" que fué el primer cantante en interpretar el conocidísimo bolero "Bésame mucho" y actor protagonista de más de cuarenta películas (algunas de ellas con María Félix). Desde Santander salieron en esa misma época los indianos Demetrio González y Gregorio Barrios, que llegaron a ser figuras del bolero en América. Los indianos cántabros, que emigraban con menos de 20 años hacia la Habana y Veracruz (principales destinos de las navieras que recalaban en Santander y estas dos ciudades que se disputan ser la cuna del bolero), y pasaron en América los años de enamoramiento y juventud, trajeron la romántica música del tango y la añoranza de la habanera y aqui la plantaron junto a sus palmeras y sus casonas, quedando así el bolero y la habanera como herencia inmaterial del indiano montañés.

Son, por lo tanto, muchas las implicaciones sociales, culturales y económicas que han dejado aquellos años santanderinos de principios del siglo XX: la importancia del comercio transatlántico, la práctica de los Baños de Ola y, en general, el arraigo del veraneo santanderino en la historia de Santander pues, con la presencia real durante diecisiete años, Santander llegó a igualarse a otras modernas ciudades balneario costeras europeas, como Dieppe, Deauville, Biarritz, Cannes o Niza, con el añadido de una gran repercusión cultural no sólo a nivel musical, sino, especialmente, entre la literatura de aquellos años, con autores tan significativos como Pérez Galdós, Unamuno, Pereda y Concha Espina.
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Los Baños de Ola: catalizadores de las artes y la cultura
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Santander teniá teatro desde 1837 - el Teatro Principal, junto a la plaza del Príncipe-regentado por un indiano, y posteriormente se abrieron otros: el Salón Pradera (en la actual plaza de "las Farolas"), El teatro Variedades (en la calle San José) y en 1919 el teatro Pereda, que sustituyó al Prinicipal y por el que pasaron los artistas más importantes de la época, como Margarita Xirgú, Raquel Meller o La Argentinita.
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En 1870 el escritor Amós de Escalante decía que el primer Casino recién inaugurado entonces era "... sitio obligado para reunirse cuantos buscaban la animación de rigodones, lanceros y otros bailes de la época o preferían refrescarse en las tardes de Agosto con las horchatas y los helados servidos por el Café Español (situado en los bajos del edificio)".
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En 1871, Jose María de Pereda escribió, en su libro "Tipos y Paisajes" un retrato titulado "Los Baños del Sardinero", donde describía a los "bañeros" y las cuerdas o maromas que se adentraban en el mar y a las que se aferraban los que se sometían a las novedosa terapia, así como las "cestas" y las "casetas" que, montadas sobre raíles, llegaban hasta la orilla del mar para facilitar el acceso y salvaguardar la privacidad de los bañistas más pudientes. las fondas, hoteles y casa de baño de entonces, en especial el Gran Balneario del Sardinero y el Gran Casino, tenían un punto álgido de celebración en las fiestas de San Roque. En su obra "Escenas montañesas" señala que los personajes que veranean en Santander (que calificaba como "Hombres Transhumantes") son "los hombres de Estado, ricos banqueros, los famoso calaveras, los pontífioces de las letras y de las artes y, como a manera de orla de todo el catálogo una muchedumbre de damas del llamado gran mundo y de mozuelos esclavos de la moda".
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También en 1871 llegó a Santander Don Benito Pérez Galdós, que fué cronista del pulso de la ciudad desde su villa de "San Quintín", no muy lejos del Hotel Real, en lo que el mismo Pérez Galdós llamaba "el camino del Sardinero", que reflejó en 1877 en su novela "Gloria", donde, entre otras cosas, narra el naufragio del vapor "Plantagenet" en el playa del Camello.
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En el boletín de comercio de Junio de 1873 se decía en el modo de escribir de entonces:
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"Conoceis amables lectoras el salón del Casino del Sardinero:
es aquel uno de vuestros sitios predilectos
y allí os disteis muchas veces el "rende vous" el año pasado
para bailar durante la temporada de calor.
Muchas de vosotras asistísteis anoche
a la inauguración de esos bailes que tanto os gustan
y donde haceis perder la paciencia al más sosegado...
sin darse punto de reposo, bailan muchas parejas
dejando de bailar rigodones para bailar valses..."
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En 1874 el escritor Fermín Caballero describía los paseos por el Sardinero, las tiendas, el muelle y "otros sitios de la animada población".
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En Abril de 1878 una galerna (descrita por Pereda en su obra "Sotileza") dañó severamente las instalaciones balnearias, optándose por utilizar el hormigón en su reconstrución, siendo el Gran Balneario del Sardinero la construcción emblemática.
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En 1890 Lorenzo Blanchard ponderaba en su volúmen "De Cantabria" la espectacularidad de los Baños de Ola, destacando que "lo que más me ha gustado ha sido el Casino, un salón donde da conciertos la sociedad de Bretón... ...que se baila después del concierto. Vamos, que saben divertirse".
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En 1983 expolta el vapor "Cabo Machichaco" causando cerca de 500 víctimas.
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En Junio de 1894, otra turista de los Baños de Ola, Emilia Pardo Bazán escribía sus impresiones de Santander, destacando "Desde la Montaña" que el Sardinero era una de las cinco cosas notables de Santander, junto con la Biblioteca de Menéndez Pelayo, la Estación de Biología de Augusto González de Linares, el palacete de Galdós y la Iglesia del Cristo.
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En 1986 llegó el primer cimematógrafo al Santander, utilizándose la sal del segundo casino del Sardinero
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En 1898 llegaron numerosos soldados repatriados de Cuba, con los que Santander se volcó en ayuda, por lo que la Reina María Cristina concedió a la ciudad el tratamiento de "siempre benéfica".
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En 1903 dió su último concierto Jesús de Monasterio, interpretando "Adiós a la Alhambra" al violín.
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En 1906 se funda la Real Sociedad de Tenis, en la que don Alfonso XIII era presidente de honor, y donde acudía a jugar al tenis y a escuchar conciertos y otras actividades.
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En 1907 se funda la Gimnástica de Torrelavega y en 1913 se funda el Real Racing Club de futbol. Su primer partido fué ganado por la Gimnástica por cinco a cero.
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En 1909 (el mismo año en el que se grabó el primer bolero de la historia) una guía turística añadía: ".... durante toda la temporada de verano se celebrarán en este elegante Casino grandes concietros con bailes y cotillones... completándose estas fiestas con cuantas novedades artísticas puedan contratarse". Indicando sin ninguna duda la posibilidad de introducir novedades musicales en la programación musical de los Baños de Ola, entre las que, en los siguiente año se incluiría el novedosísismo bolero recién llegado de América gracias a las privilegiadas comunicaciones de Santander con La Habana y Veracruz.
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En 1913, el Rey inaugura el Ateneo y en 1916 el Gran Casino del Sardinero, a los que eran asíduos la pareja real, siendo la cantante favorita de la Reina la aragonesa Raquel Meller (casada en 1917 con Enrique Gómez, amante de Mata-Hari). Catalina Bárcena, la actriz que representó la primera obra, era cubana de ascendencia montañesa, lo que da idea de la fuerte relación cultural entre la antigua provincia antillana y la metrópoli. Tuvo mucho éxito el cuplé de "La Fornalina" que popularizó "clavelitos" y, dentro de las actrices, Margarita Xirgu.
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En 1917 se inauguró el Hotel Real y el Hipódromo de Bellavista.
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En 1921, con motivo del "desastre de Annual" en el que miles de soldados murieron en África, se celebró un gran gala benéfica en el Gran Casino en el que la Reina donó para su subasta un broche de brillantes que fué adquirido por un indiano por 32.000 pesetas de entonces. Pocos meses después se fuinda en el Casino la Federación de Asociaciones de la Prensa de España, bajo la presidencia del Rey.
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En 1922, los cántabros residentes en Cuba financian la construcción del edifico conocido como "La gota de leche". Además, esta organización patrocinaba multitud de conciertos y fiestas, alguna de ellas, como la del Hotel Real en 1926, con la presencia de los Reyes.

La primera guerra mundial hizo de Santander el refugio de la gran clase europea, que cosntituyó el preámbulo de los "felices años veinte". Carlos Gardel canta en Barcelona, Bilbao y Santander en 1923 interpretaqndo con gran éxito el tango La gloria del Águila (compuesto por los españoles Enrique Nieto de Molina - Martín Monserrat Guillemat) y acompañado por los guitarras: José Ricardo y Guillermo Barbieri: un tango que narra la histórica travesía del hidroavión español Plus Ultra, que cruzó el Océano Atlántico en 1926, uniendo España con Buenos Aires, donado por Alfonso XIII. Gardel estrenó este tema sin previo aviso en el Teatro Goya de Barcelona, y lo tuvo que reiterar varias veces, ante la ovación del público. Luego lo cantó también en teatros de Bilbao, San Sebastián y Santander. Actualmente la nave se exhibe en el Museo de la Aviación de Luján, en Argentina. De hecho, en el cartel de 1926 se señala de modo especial la celebración de conciertos, en especial los de el Casino, en la plaza del Pañuelo (hoy plaza de Italia), en el Hotel Real (donde además de bailes, se celebraban tertulias taurinas). En ese año se inaugura en Santander el primer servicio telefónico automático de España (en el Rio de la Pila). También se inaugura el edifico de Correos.

En 1929 se inaugura el campo de golf de Pedreña. Vuela por primera vez un hidroavión Dornier 16 y en él recibe su bautismo de aire el Rey Alfonso XIII.

el 1 de Septiembre de 1930, pocos meses antes de abandonar definitivamente España, la familia real se dispidió de Santander tras 17 años convirtiéndola en la Corte de Verano. El maestro Manuel Millán dirigía la banda municipal.

En 1932 se incendia el Club Marítimo, que había sido frecuentado también por los Reyes, inaugurado en 1928.

En los años de la segunda república española, Miguel de Unamuno escribía su poema "desde aqui, en si isla de Wight soñaba", aludiendo al mirador de la reina que se construyó en la península de la Magdalena.
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Francisco Gutiérrez, del Centro de Estudios Montañeses, describía así la nostalgia de la presencia real en los baños de ola:
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Fue esta época de los Reyes en la Magdalena,
la época de las recepciones y baile del Palacio
las noches del Hotel Real, las verbenas del Club de Tenis...
las prácticas del Tiro de Pichón frente a los campos de Sport del Sardinero...
las carrera de caballos del hipódromo, el campo de polo, el golf...
y las reuniones elegantes del Casino donde, por las tardes,
la orquesta que dirigía Saco del Valle daba conciertos en la terraza
y, de noche, había ópera o rutilantes cotillones
en los que brillaba con luz propia la belleza anglosajona de la Reina Victoria.
En el Casino se sucedieron magníficos conciertos, memorables veladas líricas,
fiestas artísticas, exposiciones,teatro, bailes....
constituyeron piezas muy visitadas, además, el gabinete de lectura,
el salón chinesco y el restaurante"
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Visitó Los Baños de Ola el presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora. Se recuerda en 1935 un brillantísimo cotillón en "la gota de leche" patrocinado por los indianos que vivían en Cuba y por doña Carmen Corcho de Pereda:
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"El último resplandor de una época,
donde se interpretaron preciosos números de baile,
como el conjunto de fox-trot bailado por Maria Teresa Riestra,
Irene Ateca,las portorriqueñas Josefina y María Martínez,
Miguel Artigas, Alfonso Córdoba y Leonardo Corcho".
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Los Baños de Ola pararon con la guerra civile española en 1936, reconvertiéndose el Casino y el Balneario del Sardinero en hostital militar desde donde los soldado contemplaban las fragatas "España" y "Almirante Cervera", recuperando después de la guerra la costumbre del veraneo santanderino, sobre todo con los cursos que la Universidad Internacional Menendez Pelayo organizaba desde 1952 en Palacio de la Magdalena.
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La importancia de los indianos montañeses en América en aquellos años era espectacular. Basta los ejemplo de dos santanderinos: Emilio Tuero " el Barítono de Argel" que en 1936 estrenó en México la primera de sus más de cuarenta películas como protagonista, cuando ya antes era una cantante de bolero afamado dentro y fuera de la emisora de radio XEW (la más prestigiosa de América) donde en 1941 estrenó el bolero "Bésame Mucho" de Consulelo Velázquez, y Gaspar Pumarejo "El Puma", que en 1936 presentaba los conciertos de Ernesto Lecuona y, en su programa " La Cadena Crusellas" presenta a las mejores estrellas del bolero cubano, llevando a Cuba a Pedro Vargas, llegando a ser Director General de la emisora "Radio Unión" y fundador de la primera televisión en latinoamérica en 1950 (según Francisco Revuelta en su libro "Dueños de sueños: mosaico montañés-cubano"). Gracias a "El Puma", se hicieron famosos en Cuba Lucho Gatica, Libertad Lamarque e incluso nuestra popular Sara Montiel.
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Logicamente, Santander no pudo sustraerse al empuje mediático del tango y del bolero, que siguió acompañando los veraneos santanderinos, de la mano de antiguos tríos como "Los tres del norte" o los famosos "Los Brisas" o los "Piedras Blancas", siendo visitada tanto por por Antonio Machín, Bonet de San Pedro y nuestro admirado Jorge Sepúlveda, entre muchos otros muchos cantantes. De hecho, en estos últimos veinte años, la presencia del trío de bolero "Piedras Blancas" (hoy llamados "Los Carabelas" sigue siendo la imagen musical oficial del veraneo en Santander, apoyado por el propio Ayuntamiento.

Por todo ello, la fiesta de los "Baños de Ola" ha sido declarada de Interés Turístico Regional el 26 de febero de 2003, y fiel al mantenimiento de su origen, en la actualidad se practica la talasoterapia y baños de agua marina. La recuperación del escenario del antiguo Balneario del Sardinero aporta un nuevo empuje al interés de esta fiesta, pues permite al visitante revivir vívidamente aquellos años, dejándose llevar por el encanto del bolero que se interpretaba con pasión entonces y que se sigue cantando a cargo de nada menos que ocho grupos de bolero de Cantabria, entre los que destaca el trío "los Brisas", que este año 2009, han cumplido 52 años en los escenarios, siendo habituales del escenario del Antiguo Restaurante "Rhin" cada primer viernes de mes, acompañado con sus bolero el rumor de las cercanísimas olas del mar.
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Según Javier Hernández de Sande, médico y asesor científico de las actividades de Baños de Ola en Santander, destaca que el clima marino es muy rico en iones, que estimulan la asimilación de vitaminas, normalizan los componentes de la sangre, crean una recuperación cardiovascular, aumentan el umbral del dolor y regeneran mejor nuestros alvéolos pulmonares. "Una fractura se consolida tres veces más rápido en un medio marino que en agua dulce. El aire marino es de gran pureza y un metro cúbico de aire contiene 0 gérmenes en alta mar; 100 gérmenes a 200 metros de la costa; 10.000 gérmenes a 3 kilómetros hacia el interior, y 50.000 gérmenes en el centro de Madrid", advierte el experto.La práctica más usada en la balneoterapia marina, admite Hernández de Sande, es el baño de mar frío, cuya eficacia, asegura el especialista se debe más a sus propiedades físicas que a la mineralización. "Un cuerpo de 80 kilos de peso sumergido en el mar pesa solo 8 kilos debido a la densidad elevada del agua de mar. Con el baño conseguimos una mejor movilidad articular y un aumento de la potencia muscular. Además, nos beneficiamos de la acción mecánica de masaje producido por el continuo movimiento de las olas contra la piel".


Las propiedades curativas de los "baños de ola".

El mar y el clima marítimo pueden convertirse para muchas personas en una gran ayuda terapéutica y así lo entendieron, sobre todo, los aristócratas y burgueses de los siglos XIX y XX que eran, en realidad, quienes podían permitirse veranear en las ciudades costeras.

Fueron ellos quienes convirtieron al Sardinero (imitando la moda de otros países como Inglaterra o Francia) en el centro de esta actividad balnearia. Los Baños de Ola fueron sumando adeptos y llegaron a su punto álgido cuando Alfonso XIII decidió establecer su residencia veraniega en la capital cántabra.

Pero no solo gozaban de los beneficios del mar los más pudientes, para las clases más modestas se instalaron también baños flotantes en la zona de San Martín y Puerto Chico. Personas con problemas circulatorios y respiratorios, fracturas o con depresiones, buscaban en el mar un aliado para sus males.

Por aquel entonces ni estaba bien visto lucir palmito ni la razón principal para acudir a las playas era broncearse, así que el atuendo del baño era muy distinto a los que conocemos actualmente. Ni el diseño ni los materiales utilizados pueden considerarse cómodos o propicios para el baño, ya que el tejido más utilizado era la lana y se confeccionaban dos piezas: una blusa y un pantalón largo que dejaban poco juego para la innovación de formas y colores. Cambiarse para el baño no resultaba tampoco fácil y por ello se instalaron en los accesos a las playas, casetas a modo de vestuarios que con el tiempo también se han convertido en emblemas de esta época. Además, el ritual y las recomendaciones médicas de cómo administrase la terapia de los "Baños de Ola" era ciertamente rígida, cuidando no sólo las buenas maneras y costumbres, sino el modo correcto de realizarlas:

Los baños de ola en el Balnerario del Sardinero: manual de uso y disfrute
  • El primer Baño de Ola no debe realizarse hasta dos días después de la llegada al punto costero, una vez que el individuo se haya aclimatado al nuevo ambiente.
  • Las horas de baño más favorables son entre las diez y las cinco de la tarde, y a ser posible con marea alta, porque el agua estará más caliente, más limpia y próxima, y las olas son más numerosas.
  • El Baño de Ola no debe tomarse en reposo, debe estar precedido de un ligero ejercicio físico o de la exposición al sol.
  • La inmersión en el mar debe ser completa y rápida, sin indecisión, por lo que así la sensación de escalofrío primario se reduce al mínimo en intensidad y duración.
  • La duración del baño no excederá de los veinte minutos.
  • Después, la piel debe frotarse rápidamente con una toalla seca.
  • Enseguida, como antes del baño, es necesario realizar algún ejercicio suave muscular.
El bolero en el Balneario del Sardinero (actual Restaurante "Maremondo"): manual de uso y disfrute

  • El primer bolero no debe escucharse nada más sentarse en la mesa del restaurante, sino una vez que el individuo haya saboreado la propuesta gastronómica y calmado su apetito, aclimatando su cuerpo y su mente.
  • La horas de cena más favorables son entre las nueve y diez de la noche, a ser posible acabando sobre las once de la noche, porque a esa hora comenzará una hora y media de bolero en riguroso directo, para lo que se agradece el debido silencio y respeto que permita la degustación del mensaje para el alma que guarda todo bolero.
  • El bolero no debe escucharse en reposo, sino que de modo ocasional debe acompañarse con un romántico baile que acompañe como ejercicio físico a la cena y aumente el carácter sensual del bolero.
  • La salida a la pista deber decidia y rápida, porque así se disfruta de modo completo del bolero en su integridad
  • La duración del concierto no excederá de hora y media, acabando a las 12:00 de la madrugada.
  • Escuchar un bolero con el corazón es darse un "SPA" en el alma. El silencio es bienvenido.

El trío "los Brisas" en 1958 (un año después de su fundación), en el Restaurante "La Cabaña" en el Sardinero, donde actuaron todas las figuras del bolero que pasaron por España. "Los Brisas" son habituales de la programación de "los viernes de bolero junto al mar" del rAntiguo Restaurante "Rhin" (en las instalaciones del famoso Gran Balneario del Sardinero) en cuyo escenario también han actuado grandísimas figuras de bolero desde principios del siglo XX y donde siguen acftuando los mejores gruposde bolero de España cada viernes de año. En los años 40 existía un trío de bolero en Santander llamado "Los tres del Norte" cuyo directo, Alberto Lemaur, aún interpreta boleros, siendo la herencia viva del bolero que trajeron los indianos de América al puerto de Santander. El Ayuntamiento de Santander ha rendido un emotivo homenaje a dos tríos de bolero formados en los años 60: el trío "Los Brisas" y el trío "Piedras Blancas" (que representaron el bolero que hacía en Cantabria por todo el mundo y que actualmente se denominan "Los Carabelas") y son una referencia imprescindible en los veranos del Sardinero en estos últimos veinte años, dándole su nombre, incluso, al Auditorio del Sardinero. Junto a estos grupos, la Asociaón para la Promoción del Bolero en Cantabria (ProBoCa) reúne a ocho grupos de bolero que proponen distintos estilos de bolero que colocan a Cantabria a la cabeza del bolero en España, entre los que se encuentra el septeo "Tempo de Bolero".

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Los amantes "a la antigua":

El presitigioso periodista y escritor Alfonso Ussía describía así los "Baños de Ola":

"En julio, coincidiendo con la Virgen del Carmen, Santander se viste de antiguo. Son los Baños de Ola del Sardinero, un viaje hacia la nostalgia y la añoranza. Hoy, a principios del siglo XXI, nos pueden parecer ridículas las normas, las costumbres y los trajes -sobre todo los trajes de baño- que imperaban en España a mediados del tremendo, embarullado y triste siglo XIX. Resulta cómica la imagen figurada del Rey Alfonso XII cubierto por un «maillot» a rayas y en plena dehesa de Riofrío recibiendo a cubazos los golpes de agua salada que le enviaban a Segovia desde Santander. Tiempos callados de tobillos desnudos y muslos embutidos en telas hirientes. Don Benito Pérez-Galdós vigilando la playa y descubriendo movimientos femeninos insinuantes. Don Joaquín Abati, el creador del famoso cuento rimado del Conde Sisebuto, versificando sonrisas en el malecón de la playa del Sardinero:

«La hija del marqués de Fuengirola

se distrajo y dio espaldas a la ola.

Cuando rompió, no pudo ya escapar,

y dio un grito: ¿Mecachis en la mar!

La niña deslenguada

fue rápidamente castigada,

y la buena sociedad española,

le reprochó al marqués de Fuengirola

lo mal que hablaba su hija,

que era además, muy fea y muy canija».


Ya había nacido el veraneo, es decir, la huida del verano. Dos ciudades españolas se disputan la Corte: Santander y San Sebastián. Las playas del Sardinero y La Magdalena aceptan el reto de la Concha y Ondarreta. Dos Palacios se construyen sobre sus rocas más sobresalientes. En la península de La Magdalena la Reina Victoria Eugenia mitiga sus melancolías inglesas, y Unamuno las describe. Pico del Loro arriba, frontera de dos playas, el donostiarra Palacio de Miramar, un trazo de Baviera dibujado en los verdes de Vasconia. Y con los dos palacios nacen dos casinos, dos estilos que resumen lo mismo, dos cortes paralelas y mojigatas, y las bahías de La Concha y de Santander dejan de ser cobijo único de pescadores y marineros, y se abren al turismo como dos ciudades adelantadas. Las mismas olas, iguales malos noroestes, los mismos surazos, parecidas acuarelas de sus playas, la moral misma, y Darío de Regoyos sometido al paisaje de ambas maravillas. En la sombra de La Magdalena, el Real Club de Tenis. Otro Real Club de Tenis bajo la falda de Igueldo. En las cercanías de Puerto Chico, el Real Club Marítimo y de Regatas. Junto al muelle de pescadores de San Sebastián, el Real Club Náutico. Frente al Urumea que en San Sebastián muere, el Hotel María Cristina. En Santander, el Hotel Real. Y en el Chofre y Cuatro Caminos, las semanas grandes taurinas, que junto a la de Bilbao se hicieron dueñas y señoras de la Fiesta Nacional, nacional de España, escrito sea sin ánimos de ofender. Hípica en La Magdalena y en Loyola. Los mismos vestidos, los mismos saludos, los mismos golpes de sombrero y palabras de abanicos. En las bahías, centenares de triángulos de velas en plena regata. Los madrileños que no podían veranear sosiegan sus calores en la sierra. El Escorial y la Granja de San Ildefonso. Precisamente Antonio de Lara «Tono» ubica en El Escorial esta deliciosa charla de la clase media:

-Pues aquí, donde la ve, mi hija pudo casarse con un duque

¬¿Y por qué no se casó?

- porque no quiso el duque.


Y así fueron cambiando los tiempos: Un día, por seguir la moda que de Francia viene, un grupo de esculturales y modernas mujeres se atreven a enseñar el ombligo. La playa donde cumplen su destino heroico es bautizada como «Biquinis», y así se llama todavía. En San Sebastián, más cercana a las playas francesas, el biquini es sueño. El guardia municipal Goróstegui impone multas de diez pesetas a las desvergonzadas que se atreven a lucir el dos piezas. Y de cinco pesetas a los bañistas que no utilizan las cabinas para cambiarse. Falditas sobre los trajes de baño. Gritos de las amas y las «mademoiselles»:

¬¿Niña, indecente, se lo voy a decir a tu madre!

(La niña indecente paseaba por la orilla agarrada de la mano de un "lechugino" ocasional).

Santander revive el pasado y disfruta con la memoria. En las playas cántabras se ven hasta cuerpos desnudos, muchos de ellos perfectamente mejorables. Ya no es llamada "la Costa Casta". En los días de calor y asueto, las playas de media España están llenas de personas que, además de combatir las altas temperaturas dándose un chapuzón, buscan obtener un bonito bronceado. Para ello eligen los últimos modelos en traje de baño y bikinis que dejan al descubierto la mayor parte del cuerpo, y los hay también que se animan incluso a prescindir de ellos.

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La fiesta de los baños de ola en la actualidad

Declarada Fiesta de interés Turístico Regional, pretende recrear la vida cotidiana de mediados del siglo XIX y principios del siglo XX, tanto en su aspecto terapéutico como en el lúdico. Una fiesta que llena de colorido la primera playa del Sardinero todos los veranos y que cuida todos los detalles Talleres infantiles, concursos, competiciones deportivas, actuaciones musicales o charlas informativos sobre hábitos saludables conforman la programación de una fiesta que congrega cada año a numerosos curiosos y donde la programación anual de bolero todos los viernes del Antiguo Restaurante "Rhin" se convierte en esas fechas en la referencia musical de aquellos años, al realizarse sobre el mismo escenario en que se interpretaban boleros a principios del siglo XX. La fiesta cuenta, además con una competición de carros de vela: triciclos o cuadriciclos que son impulsados por el viento y una exposición con todos los elementos que definen el veraneo clásico: desde los baúles utilizados en el viaje hasta los objetos de tocador.

"Santander, eres novia del mar", cantaba el mallorquín Bonet de San Pedro allá por los años 50 del pasado siglo y en Santander se convirtió en himno gracias a la voz de Jorge Sepúlveda, que tiene una estatua en el Paseo Reina Victoria (que junto a Machín, en Sevilla, son los únicos boleristas a los que se les ha hecho un monumento en España- Agustín Lara los tiene como autor del schotis "Madrid" y de la canción "Granada"). Coqueta, hermosa y decadente, no es difícil imaginar a Lilí Álvarez en el Club de Tenis, a Emil Zatopek corriendo por las pistas de atletismo de Los campos de Sport del Sardinero o a Dirk Bogarde destiñéndose fascinado ante la belleza del joven Tazdio en una de sus playas como en la película de Visconti "Muerte en Venecia". Santander, en suma, suspira nostalgia y vuelve su mirada al pasado con mucha frecuencia, pues se siente orgullosa de sus indianos y de su privilegiada comunicación con América, de su época de corte real, de su época como uno de los principales destinos turísticos europeos, y de su Universidad Internacional Menéndez Pelayo, que cada verano organiza los cursos que en su día atrayeron a aquellas estudiantes que, venidas de diversos países europeos (y actualmente de todo el mundo) lucieron los primeros biquinis y que siguen animando con su presencia el verano cultural santanderino.

Como preludio de las fiestas de Santiago y Santa Ana, conmemoran desde hace más de diez años Los Baños de Ola son una gozada retro, romántica, art decó, con mucho glamour. El caso es que desde que hace ciento cincuenta años más o menos la prensa de Madrid "descubrió" que el agua del Cantábrico era, en época estival, no solo beneficiosa para la salud sino también terapéutica, los santanderinos se vuelcan para rememorar las visitas de Alfonso XII, Alfonso XIII, consortes, príncipes, princesas, infantas y aristocracia española con sus séquitos respectivos como hace muchos años. La playa del Sardinero desempolva sus recuerdos y se viste de gala; canotiers, mallas hasta los tobillos, miriñaques, pamelas etc., todo para recordar la Belle Epoque. El bolero es, en lo musical, la seña de identidad del Santander de aquellos tiempos, pues, en definitiva, está arraigado en el acervo cultural de Cantabria como herencia inmaterial del indiano montañés.

Así, los aficionados al bolero pueden recorrer en cualquier época del año el paseo marítimo que se encuentra en la zona más lujosa de Santander, y que discurre paralelamente a orillas de la emblemática playa del Sardinero, donde veraneaban los principales personajes ilustres y de la nobleza europea a principios del siglo XX, y disfrutar de la música de bolero cada martes en la sala "Cormorán" y cada viernes en el Antiguo Restaurante "Rhin" (en las instalaciones del Grab Balneario del Sardinero), donde tiene lugar a mediados de julio la fiesta de los Baños de Ola, en la que se recrea cómo eran esos veraneantes de época: La gente se disfraza con pololos, trajes de baño de cuerpo entero a rayas, sombrillas... Y hay mucho ambientillo, con mucho bolero, verbenas, fuegos artificiales... E incluso un barquillero de época.

Es un largo paseo, dividido en varios tramos, que va desde la península de la Magdalena hasta el campo de golf (la larga avenida va cambiando de nombre). Hacia la mitad del paseo se encuentran los Jardines de Piquio, una plaza ajardinada muy agradable con un mirador desde donde hay unas excelentes vistas del paseo, la playa y el mar. A lo largo del paseo marítimo podemos encontrar variedad de terrazas, restaurantes, cafeterías, discotecas... Así como varios hoteles, el emblemático Casino del Sardinero (en la Plaza de Italia, frente al hotel del mismo nombre) y el Antiguo Restaurante "Rhin" (que a su vez fué el famosísimo Gran Balneario del Sardinero) y, más arriba el Auditorium al aire libre (frente a la iglesia de San Roque) que actualmente tiene el nombre de un grupo de bolero de Santander: "los Carabelas", que en los años cincuenta se llamaban "Piedras blancas" y llevaron el bolero de Cantabria por todo el mundo. En uno de los extremos del paseo se encuentra la península de la Magdalena con el palacio homónimo (en la fotografía), y frente a ella la isla de Mouro con su faro.

Cada verano, para inaugurar los Baños de Ola se efectúa una representación de la llegada de Alfonso XIII y su familia al Palacio de la Magdalena, a bordo de un velero de aquel tiempo: el Bon Temps. Su tripulación vestida de época, transportó a los actores que representaban a Alfonso XIII, la reina Victoria Eugenia, los Infantes y su séquito. Previamente todos ellos embarcaron en el Palacete del Embarcadero de Puertochico, para cruzar la Bahía y arribar al Embarcadero Real de La Magdalena donde fueron recibidos por las autoridades. El "Bon Temps" (goleta ahora rebautizada con el nombre de "Cantabria Infinita") fue construido en 1926 pero atendiendo a diseños anteriores, por lo que reproduce fielmente el ambiente de la época de los Baños de Ola.

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Santander bien vale un bolero

Mirando al mar, soñé

que estaban junto a mi

mirando al mar yo no se que sentí

que, acordándome de ti, lloré

Esta letra de un bolero arraigada en el acervo cultural de los santanderinos figura en la placa del monumento a Jorge Sepúlveda que se levanta, mirando al mar, sobre la playa de "los Peligros", en la Avenida de la Reina Victoria de Santander. Contemplar la Bahía de Santander, considerada una de las más bellas del mundo, es una experiencia impresionante. Junto al Palacete del Embarcadero, en la Bahía, zarpan constantemente lanchas que la cruzan hasta llegar a las playas del Puntal y de Somo, permitiendo contemplar una vista espectacular de Santander. Continuando el paseo hacia el muelle desde la estatua del bolerista que dejó en corazón en Santander, se puede acceder al Paseo de Pereda, el boulevard más emblemático de la ciudad que cuenta con innumerables edificios de gran belleza arquitectónica.

Al llegar a Puertochico, se observa como todavía se mantiene la tradición pesquera que existe en la ciudad (el otro punto de referencia es el Barrio Pesquero) centro de la habanera (que aún se canta, improvisada, en sus tabernas), y donde aún se respira el sabor de los barcos que cargaban y descargaban en el malecón.

Paseando por tus calles,

me encontré un son de habanera

quizás la perdió un soldado,

que de Cuba regresó

Se me enredó en la memoria,

me hizo un tiempo compañía,

y una racha de nordeste,

y una racha de nordeste

a tus calles devolvió.

Santander la marinera,

es la que más quiero yo,

la que tiene azul el alma

y al viento su corazón.

La que crió a Sotileza,

la del hablar cantarina

en el tendal ropa blanca

y un jilguero en el balcón.

Situado frente a la bahía de Santander se encuentra el Palacio de Festivales de Cantabria. Este edificio, obra del arquitecto Sáenz de Oiza, acoge cada verano algunas de las muestras culturales más importantes del país, el festival Internacional de Santander.La actividad cultural de la ciudad encuentra el complemento ideal con los museos de Prehistoria y Marítimo. El conjunto arquitectónico integrado por la Biblioteca , Casa-Museo de Menéndez Pelayo y el Museo Municipal de bellas Artes de Santander son también muy destacables.

El primoroso Paseo de Reina Victoria es la antesala de las playas de La Magdalena, El Camello y, por supuesto, El Sardinero, la playa más internacional enclavada en la zona turística por excelencia de la ciudad, y donde destacan, entre las fiestas de verano, "Los Baños de Ola", que rememora el nacimiento de las vacaciones de sol y playa en 1847. Santander adquiere en esta época nueva vitalidad y presenta un amplio programa de actividades deportivas, culturales y festivas, y donde el aficionado al bolero puede escuchar cada martes y cada viernes del año a los mejores grupos de bolero interpretando este género romántico que llegó a Santander en los barcos transatlánticos de la Habana y de Veracruz y que, gracias al veraneo, se ha mantenido como seña de identidad de una ciudad. Pocas ciudades del mundo pueden vanagloriarse de tener boleros como este:

Santander, eres novia del mar

que se inclina a tus pies

y sus besos te da

Santander, las estrella se van

pero vuelven después

en tu cielo a brillar

yo también dejaré en tu bahía

un recuerdo en mi vida

que jamás borraré

Santander, al marche te diré

guarda mi corazón

que por él volveré

Al llegar Julio, el corazón de Santander late frenéticamente: los Baños de Ola, la festividad de Santiago Apóstol y la afluencia de visitantes, llenan de música y de fuegos artificiales la ciudad. Es en este mes cuando las principales figuras del toreo se acercan a Santander, para participar en la prestigiosa "Feria del Norte". Santander late a ritmo de bolero en sus múltiples géneros: desde el bolero- son y el bolero-cumbia, hasta el bolero-feeeling, el bolero moruno, el bolero ranchero, el bolero-bossa y el bolero tradicional de los muchos años de romance de esta ciudad con La Habana y Veracruz, con ese son que evoca:

Veracruz y La Habana son

de Santander,

las dos alas

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