El bolero, Patrimonio cultural inmaterial de Cantabria

Más de 30 grupos. Más de 200 músicos de bolero en Cantabria.

Mas de 500 concierrtos de bolero anuales

Algunos Grupos de bolero de Cantabria:

Jueves de Boleros…………….. …….más de 25 miembros

Agrupación Puertochico………….. más de 25 miembros

Agrupación Sardinero…………….. más de 25 miembros

La banda del Aserradero….…..… 9 miembros

Tempo de Bolero………….……….. 6 miembros

Los Castos………………………..…... 5 miembros

Hot café fusión…………………...…. 5 miembros

Mariachi Cantabria………………… 5 miembros

Divertia………………………..………. 4 miembros

Antonio Borja……………………….. 4 miembros

Cocó Muñoz …………………………. 4 miembros

Barrio Latino……………………...... 4 miembros

Mabel Sierra cuartet………………. 4 miembros

Son 4…………………………………….. 4 miembros

Trío Camina……………..……….….. 3 miembros

Toda una vida boleros y mas…...3 miembros

trío Los Carabelas……………..….. 3 miembros

Trío Covadonga………………..…... 3 miembros

Bohemios trío………………………...3 miembros

Solo dos y un bolero…………….... 3 miembros

Obsoletos trío……………………..… 3 miembros

flores para Gardel……………....... 2 miembros

Duo Santander……………….......…2 miembros

Los Norteños………………………... 2 miembros

Flores para Gardel…………….….. 2 miembros

Dúo Alfiles………………………..….. 2 miembros

Trío horizonte………………………...2 miembros

Doble o nada…………… …………... 2 miembros

Manuel y Nanín ……………………. 2 miembros

Duo Candilejas……………….…..… 2 miembros

Duo Veracruz………………..…….… 2 miembros

Los tres del norte………………...… 2 miembros

Eder Paiva bolero…………..…..…. 2 miembros

Sito………………………………………. solista

Juan Carlos………………….…..…… solista

Lazarón …………………………..…... solista

Walter Gala …………………..….….. solista

Nanin Rodríguez…………..………. Solista

Hermes de la Torre……………..… musico solista

Juian Carlos Solar………..……….. solista

Otros grupos de bolero de Cantabria:

Piel Canela…………………………….......…. 8 miembros

El Tumbao sexteto……………..…………… 6 miembros

VozyPiano Trío…………………..……….…. 3 miembros

Quinteto Lástima……………………….…... 5 miembros

Sangre Morena……………………………..… 5 miembros

Desafinado bolero…………….…………..… 5 miembros

Marcela Morena y su trío del alma: …..4 miembros

Siguaraya…………………………….………… 3 miembros

Iliana Casanueva y Robert Itrich:…..… 2 miembros

Conciertos de Bolero en Cantabria

Al cabo del año, se programan en Cantabria más de 500 conciertos de bolero

Programación semanal ( 7 conciertos semanales)

- Cada Martes del año de 8:30 a 22:00 el ciuclo “Boleros Incendiaros” en Casa Miguel, en Corbán

- Cada miércoles del año, a las 19:30 horas, el mejor bolero cubano en directo en Bodegas Mazón de la mano del maestro habanero Hermes de la Torre, sobrino del gran Benny Moré

- Cada jueves par del año, una descarga improvisada de pura trova y bolero en Casa Inés, en Bezana, a cargo de algunos de los miembros de Jueves de Boleros.

- Cada Viernes, un concierto de bolero en el Centro Gallego ( Calle Peñaherbosa) de Santander

- Cada Sábado, en Bodegas Mazón, el bolero de Hermes de la Torre.

- Cada Domingo al mediodía, en Bodegas Mazón de Santander, el bolero de Juan Carlos Solar.

- Cada Domingo, el son y el bolero de Son 4, en la Granja Cervecera de Miengo.

Cada semnana hay, además, otros dos o tres conciertos de bolero, a cargo de los varios grupos de bolero de ProBoCa.

Santander tiene la única estatua del mundo erigida a un bolerista español

Escribe lo que quieras saber del bolero en Santander, pulsa Buscar

Lo más leído de ProBoCa

noviembre 16, 2009

Nicolás Calzada y Marcos Restegui: indianos montañeses cubanos, promotores de la cultura y directores de todos los teatros de Santander.

.
Cuando entre los investigadores del bolero está reconocido que este género musical, que en 2009 tiene 124 años, se expandió gracias a las compañías de teatro (Villalón y Sindo Garay viajaron en compañías de teatro e incluso circos, para difundir inicialmente el bolero a Méjico y Puerto Rico) y zarzuela (de hecho, el mismo Ernesto Lecuona escribió muchísimos boleros para ser representados en los entreactos de laz zarzuelas) y gracias al impulso del cine muy posteriormente, resulta paradógico que la programación de todos los teatros y cines de Santander -y por antonomasia, la difusión cultural de Cantabria- haya estado en manos de indianos (o sus descendientes) en las últimas décadas, pues si bien Santander ha sido una de las "Capitales culturales europeas del siglo XX" gracias al impulso de sus "baños de ola", la importancia de sus muchísimos teatros y centros culturales, como el Gran Casino -con un teatro con más de mil personas de aforo a principios del siglo XX- o el teatro "Capitol", demuestra la importancia que han tenido tanto el cine como el teatro en Santander, como medios privilegiados de difusión cultural, junto con la literatura, la pintura y la música, y que en nuestra ciudad han definido el modo de expresarse y de vivir de varias generaciones.

En Santander, la secular relación con América no sólo ha propiciado que fueran indianos los santanderinos que prograban espectáculos culturales en el siglo XX, sino que las condiciones económicas, sociales y culturales de principios de ese siglo - y aún de finales del XIX- (entre ellas, no sólo la vuelta de los indianos, su inyección económica y apoyo cultural, sino la situación como uno de los lugares principales de turismo europeo y el principal centro cultural español de entonces para la alta burguesía y la aristocracia) favorecieron una demanda excepcional de espectáculos en Santander, tanto de teatro (donde se incluye el bolero que viajaba con las compañías teatrales) como de zarzuela y de cuantas novedades musicales hubiese en el momento: el fox- trot, el charlestón, el bolero y el tango (los tres últimos provenientes de América y llegados gracias a la privilegiada comunicación transatlántica de Santander) que causaban "auténtico furor" según las crónicas periodísticas de entonces.

Antes de la aparición del cine en Santander, el gusto por el teatro en lo que era la “capital cultural europea del siglo XX” rozaba casi el delirio, pues la alta burguesía española que veraneaba en Santander atraída por la fama de los “Baños de ola” reclamaba espectáculos musicales y teatrales, contagiando el gusto por la escena a los cántabros, de suerte que Santander se convirtió en plaza obligada para todas las compañias españolas y americanas (esta últimas favorecidas por las excelentes comunicaciones transatlánticas del puerto de Santander). Santander se convirtió en un centro romántico de primer orden en la poesía, la literatura, el teatro, la pintura y, como no, la música. Ese carácter romántico, que llegó a exportar a Méjico y a Cuba a finales del siglo XIX (antes de que que compusiera el primer bolero de la historia), ha sido una de las señas de identidad de Santander.

Ya en 1833, la reina regente María Cristina (madre de Alfonso XII), decretó una amnisitía que permitió la vuelta a Santander de escritores como Telesforo de Trueba y Cosío, que junto con Gumersindo Laverde y posteriormente Amós de Escalante (Santander, 1831-1902), instauraron el carácter romántico que caracterizará a la ciudad hasta hoy en día.Por su parte, poetas y dramaturgos indianos montañeses como Casimiro del Collado (Santander 1821-1898) y Fernando Velarde (Hinojedo 1823-Cuba 1881), se convirtieron en representativos del romanticismo en México y en Cuba respectivamente, en una época en que Cuba era una provincia más de España y cuyo estilo poético influyó en el modo de expresión del primitivo bolero, el primero de los cuales fue fechado en Santiago de Cuba en 1885, en pleno movimiento romántico.

El teatro que hasta entonces había escenificado en Santander José Fernández de Bustamante (utilizando gran espectáculo con números de magia y música en escena), fué sin duda inspirador de los autores santanderinos de teatro romántico de finales del XIX y principios del XX. Entre ellos, es imprescindible destacar a Evaristo Silió (Santa Cruz de Iguña, 1841), que editó en 1897 varias piezas teatrales, y a don Enrique Menéndez Pelayo (Santander 1861-1920), hermano menor de Don Marcelino, que escribió y estrenó en Santander varias piezas teatrales, como “Las noblezas de Don Juan”. El mismo José María de Pereda (Polanco 1833- 1906) comenzó escribiendo comedias bajo el título de “Ensayos dramáticos” (1869), derivando a la novela, género que le hizo célebre, en especial “sotileza”, donde refleja el Santander de finales del XIX. Por supuesto, la figura de Don Marcelino Menéndez Pelayo (Santander 1856) marca un hito el la literatura española: Murió en su Santander natal el 19 de Mayo de 1912 a las siete y media de la tarde; mientras, se celebraba en el Teatro Principal de Santander un concierto de la Orquesta Sinfónica dirigida por el maestro Arbós quien, al tener noticia del fallecimiento de Menéndez Pelayo, decidió de inmediato cambiar el programa, interpretando la marcha fúnebre del Ocaso de los Dioses de Wagner, con todo el auditorio puesto en pie. Santander era a principios del siglo XX -con esta anécdota basta para inmaginarlo-, la capital cultural europea en la época de la primera expansión del bolero al otro lado del Atlántico.

Desde que en 1847 aparece el primer anuncio de promoción de los “Baños de Ola” en “La Gaceta” de Madrid, visitaron la ciudad, por la propiedad salutífera de sus baños, el Rey Amadeo de Saboya y posteriormente la reina Isabel II, atrayendo a la mayor parte de la alta burguesía española y de la aristocracia, que comenzaron a construirse lujosas villas entre los pinares del Sardinero, como la "Villa Piquío" (Que llegó a ser consulado de Chile). En 1870 el periodista José Antonio Del Río lideró desde las páginas de “El Correo de Cantabria” el proyecto de crear en el Sardinero un complejo cultural que atendiera las demanadas de la clase alta que frecuentaba la ciudad, construyéndose la ermita de San Roque (bajo la que se encontraba la cueva conocida como “La concha”) y la casa Pombo. Don Juan Pombo, Marques de Pombo construyó en 1874 el Gran Hotel Sardinero y el primer Casino, donde se celebraban conciertos y bailes para los veraneantes. Para facilitar el acceso hasta la plaza del Pañuelo (hoy plaza Italia y donde también se situaba el Balneario del Sardinero), el Marqués de Pombo construyó un tranvía, que ya en 1882 llevaba muchísimas personas al sardinero, en detrimento del tradicional Salón de Baile “ El Campestre”, en Numancia, en el corazón de Santander, hasta el punto que tuvo que ampliarse el primitivo Casino en 1890 con un salón con capacidad para mil personas y tres salones de bailes y lectura, junto con una salón “japonés” y otro de billar. El éxito de las actuaciones del Gran Casino, del Gran Hotel Sardinero y del Balneario el Sardinero fué tan grande que se decide volver a ampliar el Casino en 1916. y se urbaniza la alameda de la Cañía y de Celestino Cacho, llamándola “Avenida de los Hoteles”, construyéndose los hoteles “Coloma” (hoy “Hoyuela”), “Coterillo” (ya desaparecido),”París”, “Roma” y el desaparecido hotel “Inglaterra". Tan grande fué el éxito del Sardinero a finales del siglo XIX, que se decidió construir un segundo tranvía por la costa, llamado “Gandarillas” (en la fotografía). Poco a poco, los carruajes de caballos fueron siendo sustituídos por los novedososos coches y ya en 1920 se hace la primera calle para automóviles denominándola “Paseo de Agusto González Linares” en honor al oceanógrafo cántabro.

El Sardinero se llenó con mujeres de aparatosos sombreros y hombres con sombreros "canotiers" abarrotando literalmente el paseo del Sardinero, según recogen fielmente numerosas postales desde 1914 como las de la pequeña fotografía de la izquierda. Mientras, el trasiego de pasajeros y mercancías que iban y venían de América en los distintos vapores, fomentando una burguesía cada vez más próspera, la llegada de los primeros "veraneantes" (por lo general de la alta burguesía), la inyección de capital de América y de los ricos indianos que rivalizaban con la rancia y rica aristrocracia española, hizo de Santander el escaparate del buen gusto y y el escenario de todas las vanguardias de principios del siglo XX, de suerte que los tres estilos musicales provenientes de América (el tango de suramérica, el bolero de centroamérica y el charlestón de norteamérica) causaban, según los periódicos de la época, auténtico "furor".

De este modo, con sus comunicaciones transatlánticas, la inyección de capital de América, la elección como principal centro de ocio de la burguesía y la aristocracia española de finales del siglo XIX y casi la mitad del siglo XX, Santander se convirtió en la capital romántica de la cultura, inspiradora de muchísimos escritores, como a Benito Pérez Galdós, que desde 1892 refiere a su finca “San Quintín”, junto al Sardinero, todas sus obras, o a Emilia Pardo Bazán que en 1894 le visita (frecuentaba el balneario de Ontaneda), como Ricardo León, José Estrañí, José Montero, Juan Campuzano, y el oceanógrafo Augusto G. Linares, Enrique Menéndez Pelayo, Enrique García Cueto (Padre de María Blanchard)... abriendo las puertas culturales para Marcelino Menéndez Pelayo, Gregorio Marañón y un poco más tarde a Gerardo Diego. Escritoras como Concha Espina (Santander 1877- Mazcuerras “Luzmela” 1955), Vicente de Pereda (Santander 1881-1950), Manuel Llano (Sopeña 1898-1938) o Luis Redondet y López-Dóriga (Santander 1875-1972) o la poesía de José de Río Sanz (Santander 1884-1964) llena de evocaciones a la mar, como también inspiró a Jesús Cancio (Comillas 1885-1961) fueron fieles reflejo del esplendor cultural del Santander de aquellos años. El mismo Ramón y Cajal era asíduo veraneante en Santander, convertida en capital cultural por mérito propio.

La inspiración de Santander y el apoyo cultural que brindaban las instalaciones hoteleras y balnearias, así como el club de Tenis o el Ateneo, que surgieron por el empuje cultural reclamado por la burguesía y la aristocracia que compartía los “Baños de ola” con la propia monarquía española durante el primer tercio del siglo XX (los Reyes Alfonso XIII y María Cristina veranearon en Santander casi 20 años), junto a la importancia de la labor de divulgación cultural de numerosos indianos, creó unas condiciones ideales para el apoyo de otras artes, como la música y la pintura. En esta última, continuadores del insigne pintor don José Madrazo y Agudo de ascendencia santanderina, destacan pintores como Juan Antonio Gaya Nuño, Clara Trueba Cosío y Tomás Campuzano y, de modo especial, Casimiro Sainz (Matamorosa 1852- 1898), Rogelio de Egusquiza (Santander 1845-1915), Agustín Riancho Mora (Entrambasmestas 1841- 1929) y Manuel Salces (Campoo 1861-1932). Otros aprovecharon la excelente comunicación con América como Ángel Espinosa y Gerardo Alvear, o la comunicación con vapor con Francia, como César Abín y la insigne María Gutiérrez Blanchard (Santander 1881- Paris 1930) y después Antonio Quirós. José Solana y Francisco Gutiérrez “Pancho” Cossío dejaron lienzos memorables en Santander, abriendo la puerta cultural a Luis Quintanilla, Fernando Calderón, Ángel Medina, los hermanos Fernando y Martín Sáez, Julio de Pablo, Miguel Vázquez y Ángel de la hoz. Todo ellos, como el recientemente desaparecido Enrique Gran, pueden dar prueba del apoyo incondicional que los ricos indianos montañeses han prestado a los artistas cántabros durante todo el siglo XX.

En el teatro santanderino del siglo XX brilló con luz propia Eusebio Sierra de la Cantolla (Santander 1850- 1922), autor de numerosos obras de teatro y de zarzuelas musicadas por Chapí, Albéniz, Valverde, Chueca y Bretón, estela que ha continuado el dramaturgo cántabro Ricardo López Aranda. La zarzuela fué un género que nació paralelo a la copla, al flamenco y al mismo bolero, de suerte que en Cuba - y presumiblemente en España- los entreactos de la misma se "rellenaban" con composiciones de bolero (incluso el maestro Lecuona (1865- 1963) compuso muchos boleros para este fin).

La afición al teatro en Santander venía, pues "de antiguo" y tenía no sólo una gran demanda, sino que su oferta se enriquecía con compañías de teatro y orquestas españolas, francesas y, sobre todo, americanas, en una época en la que la comunicación con América se hacía principalmente desde el puerto santanderino (hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX no existieron vuelos transatlánticos, siendo el vapor el único medio de transporte a América). Así, se levantaron muchísimos teatros, que se convirtieron posteriormente en polivalentes salas de cine, como el Gran Cinema, donde actuó Carlos Gardel del 23 a 25 de febrero de 1928, la sala Narbón, el salón popular Victoria, el cine Cervantes, el cine España, el cinema Sotileza, el Gran Casino, el cine Mónaco, el cine Coliseum y el cine Roxi, así como el teatro Los Ángeles, el teatro Santander y el Cine Capitol en Santander, y los cines Avenida y Garcilaso en Torrelavega.

Sabido es que el bolero se transmitió inicialmente gracias a las compañías de teatro (Sindo Garay fué en una de ellas a Puerto Rico y Alberto Villalón viajó varias veces con otra a Méjico, siendo ambos los responsables de la primera expansión del bolero por el caribe)por o que resulta muy probable que esas mismas compañías, al viajar a España trajeran consigo los primeros boleros. Santander, con su amplísima red de teatros y sus público excepcionalmente ávido de nuevas músicas y diversiones, se convierte así en uno de los lugares de España donde se interpretaron los primeros boleros. Entre todos los lugares, estos boleros se interpretaron con muchísima probabilidad en algunas de las instalaciones novedosísismas que se construyeron en torno a la actual plaza de Italia (el Gran Casino, el Gran Hotel de Sardinero y el Gran Balneario del Sardinero, junto con los hoteles y las salas de fiesta de la recién inaugurada "avenida de los hoteles". Recientemente, la Asociación Cultural "ProBoCa" (que aglutina a la práctica totalidad de grupos de bolero de Cantabria) ha recuperado el primitivo escenario del Gran Balneario del Sardinero (en la fotografía de 1902, conocido por los santanderinos como "Antiguo Restaurante Rhin"), como uno de los lugares donde más que probablemente se interpretaron los primeros boleros de la Historia de España, realizándose conciertos de bolero cada viernes, tal como se hacía hace cien años.

La estrechísima relación con América que ha mantenido Santander durante 250 años de comunicación transatlántica, ha dejado su huella en la cultura de nuestra ciudad, de modo que la práctica totalidad de los teatros de Santander han sido dirigidos por indianos o hijos de estos nacidos en América, entre ellos destacan Don Nicolás Calzada y Don Marcos Restegui.

Hijos de indianos montañeses, Don Nicolás Calzada Ruiz y Don Marcos Restegui Vega nacieron en la hermosa isla de Cuba, volviendo a la tierra de sus padres cuando eran apenas unos adolescentes, a bordo de los vapores de la empresa naviera de otro indiano, Don Antonio López, Marqués de Comillas, para continuar sus estudios en Santander, donde se iniciaron como promotores culturales de teatro y cine, dirigiendo numerosas salas en Santander y Torrelavega. He aqui un breve semblante de ambos indianos ilustres:

Nicolás Calzada nació en la finca azucarera Aranguito, donde llegaron a trabajar sus padres desde su Santander natal, situada la localidad cubana de Melena del Sur, en el departamento de Güines, en La Habana, un 20 de Agosto de 1920. Con veinte años vuelve a Santander para acabar sus estudios en la bilbaina escuela de comercio, donde desarrolla una vocación de empresario de teatro y cine. A pesar de su juventud, con apenas 22 años, convence a su padre para invertir en su sueño de hacerse empresario de teatro y el 3 de Noviembre de 1942 compra el Teatro Pereda (en la imagen de una postal de la época) a la empresa Román y Gredillo. Con el paso del tiempo, Nicolás Calzada acabó comprando o explotando el Gran Cinema, la sala Narbón (en la fotografía de la época), el salón popular Victoria, el cine Cervantes, el cine España, el cinema Sotileza, el Gran Casino, el cine Mónaco, el cine Coliseum y el cine Roxi.
Fue concejal del Ayuntamiento de Santander de 1964 a 1967. Murió el 11 de Febrero de 1974 en Santander. Su hijo, Juan Calzada, es el actual director del Palacio de Festivales de Cantabria, la institución que lidera el panorama cultural de nuestra región y que se encuentra en los primeros puestos de España en importancia, entre otras razones, por su excelente programación del Festival Internacional de Santander, FIS, reconocido como uno de los 10 Tesoros del Patrimonio Cultural Inmaterial de España por la UNESCO.
De madre cubana y padre santanderino, nació Marcos Restegui Vega el 2 de Julio de 1921 en Guanacaboa, en Cuba, donde estudió hasta los quince años, embarcando a Santander con la intención de coninuar sus estudios, aunque tuvo la mala fortuna de llegar justo en 1936 al inicio de la guerra civil española. No obstante, acabó sus estudios de comercio en Santander y, entró a trabajar en el cine Alameda, propiedad de un tio suyo, donde encontró su verdadera vocación de empresario de teatro, por lo que el 8 de junio de 1942 le compra a su tío el teatro Alameda. Después, adquiere el teatro Los Ángeles, el teatro Santander y el Cine Capitol, y los cines Avenida y Garcilaso en Torrelavega. Además fué director del Gran Casino del Sardinero desde el año 1969 al 1988. Un ataque al corazón le hurtó la existencia un 9 de Octubre de 1992 en Roma. El escritor Francisco Revuelta en su libro "Dueños de sueños", refleja con excepcional precisión los detalles del matrimonio Restegui-Vega, los padres de Marcos Restegui, donde cuenta:

"Aquel Marquitos, nacido en Guanacoa y llegado de adolescente a Santander, siendo hombre resultó empresario con magnífica visión de futuro: en los años cuarenta apostó por un modo sano de divertirse que iba calando en la juventud española: el llamado séptimo arte. Don Marcos, apasionado de la nueva industria, se dedicó a elegir/eregir varios cines en la capital de la Montaña, con lo que dotó a Santander de espectaculares salas de proyección cinematográfica, considerándose una de ellas, "Capitol", como la mejor, en su día, de Europa; hoy pocas la pueden superar a pesar de los años pasados desde su inauguración".



El veterano periodista radiofónico Federico LLata Carrera ha reflejado muchísimas veces la promoción que del bolero hicieron ambos personajes, quedando -por ejemplo- la figura de Raphael unida permanentemente a la ciudad pues en ella cosechó sus primeros éxitos (en una de sus primeras actuaciones le acompañaron el trío de bolero "Los Brisas", precisamente en el teatro "Capitol" que regentaba Marcos Restegui) y él mismo, en un reciente libro de gran difusión donde refleja la historia de la radio en Santander, recuerda los primeros boleros que se cantaban con orquesta en directo en la radio, tal y como hace setenta años hiciera otro cántabro ilustre para el bolero: Emilio Tuero Cubillas, santanderino que tuvo el honor, en 1941, de ser el primero en interpretar el bolero "Bésame Mucho" de una Consuelo Velázquez, que entonces apenas tenía 20 años, desde la emisora XEW, en la que el sanderino trabajaba como "crooner" o cantante oficial de la orquesta (responsable directo, por lo tanto, de la difusión del primer bolero en Méjico, pues sus interpretaciones en la radio era copiadas y repetidas en lugares tán distantes como Colombia y Venezuela, donde se reconoce que el bolero llegó a través de la XEW). Además de la radio, fueron responsables directos de la expansión del bolero como género musical en el mundo, el teatro y el cine. A nuestro paisano Emilio Tuero le conocían en el cine como "El Barítono de Argel", representando más de cuarenta películas - algunas de ellas coprotagonizándolas junto a María Félix- y llegando a tener su propia cimematográfica "Argel films" tal y como se ve en el cartel que reproducimos de una de ellas: "Salón de Belleza". La película "Quinto Patio", protagonizada por nuestro paisano, hizo famosísimo al bolero de idéntico nombre, hasta el punto que relanzó la carrera de Emilio Tuero, quien grabó sus últimos boleros en 1966.

El Teatro, el cine y, en general, la cultura en Santander no serían lo mismo sin el entusiasmo y la dedicación de Nicolás Calzada y Marcos Restegui: amigos en la vida y colaboradores - que no competidores- para el beneficio cultural de Santander, pues durante más de medio siglo, los fundadores y sus descendientes han venido siendo parte imprescindible de la cultura montañesa: viene aportando la proyección de las mejores películas producidas cada año tanto en España como en el resto del mundo, brindando inolvidables momentos de alegría y felicidad a los espectadores, y transmitiendo a sus descendientes la pasión por la promoción de la cultura en Santander, por lo que todos los cántabros les estamos profundamente agradecidos.

En honor a estos dos emblemáticos promotores del cine y del teatro santanderino, les dejo un fragmento de "vértigo", una de las películas de Emilio Tuero Cubillas " El Barítono de Argel" con María Félix, en el que el santanderino declara su amor a "la Doña" y recibe un balazo de "María Bonita, María del alma" (quizá tuviera algo que ver en el realismo de la tensión de la escena, una discusión que tuvieron ambos en el rodaje de "vértigo", debido a la diferencia de altura entre ambos: la que fuera mujer de Agustín Lara le llamó "chaparro" al de Santander, a lo que nuestro paisano, lejos de amilanarse ante las palabras de quien después se casara con Jorge Negrete y tuviera amores con el también bolerista Antonio Muñiz, le llamó "jirafa", pues era una mujer altísima). Cine y bolero, juntos de la mano y del corazón.



1 comentario:

  1. Hola "Proboca"........¡¡ que a gusto me he quedado después de leer este blog!!, hablais de mi padre Nicolás Calzada, de mi hermano mayor y de su amigo Marcos Restegui ,con admiración , respeto y cariño, os lo agradezco en mi nombre y en el de mi madre y mis hermanos, un abrazo y suerte con la Asociación....... PA LANTE !!!
    Begoña Calzada

    ResponderEliminar

Deja un comentario que nos ayude a mejorar este blog

Estadística de visitas diarias