El bolero, Patrimonio cultural inmaterial de Cantabria

Más de 30 grupos. Más de 200 músicos de bolero en Cantabria.

Mas de 500 concierrtos de bolero anuales

Algunos Grupos de bolero de Cantabria:

Jueves de Boleros…………….. …….más de 25 miembros

Agrupación Puertochico………….. más de 25 miembros

Agrupación Sardinero…………….. más de 25 miembros

La banda del Aserradero….…..… 9 miembros

Tempo de Bolero………….……….. 6 miembros

Los Castos………………………..…... 5 miembros

Hot café fusión…………………...…. 5 miembros

Mariachi Cantabria………………… 5 miembros

Divertia………………………..………. 4 miembros

Antonio Borja……………………….. 4 miembros

Cocó Muñoz …………………………. 4 miembros

Barrio Latino……………………...... 4 miembros

Mabel Sierra cuartet………………. 4 miembros

Son 4…………………………………….. 4 miembros

Trío Camina……………..……….….. 3 miembros

Toda una vida boleros y mas…...3 miembros

trío Los Carabelas……………..….. 3 miembros

Trío Covadonga………………..…... 3 miembros

Bohemios trío………………………...3 miembros

Solo dos y un bolero…………….... 3 miembros

Obsoletos trío……………………..… 3 miembros

flores para Gardel……………....... 2 miembros

Duo Santander……………….......…2 miembros

Los Norteños………………………... 2 miembros

Flores para Gardel…………….….. 2 miembros

Dúo Alfiles………………………..….. 2 miembros

Trío horizonte………………………...2 miembros

Doble o nada…………… …………... 2 miembros

Manuel y Nanín ……………………. 2 miembros

Duo Candilejas……………….…..… 2 miembros

Duo Veracruz………………..…….… 2 miembros

Los tres del norte………………...… 2 miembros

Eder Paiva bolero…………..…..…. 2 miembros

Sito………………………………………. solista

Juan Carlos………………….…..…… solista

Lazarón …………………………..…... solista

Walter Gala …………………..….….. solista

Nanin Rodríguez…………..………. Solista

Hermes de la Torre……………..… musico solista

Juian Carlos Solar………..……….. solista

Otros grupos de bolero de Cantabria:

Piel Canela…………………………….......…. 8 miembros

El Tumbao sexteto……………..…………… 6 miembros

VozyPiano Trío…………………..……….…. 3 miembros

Quinteto Lástima……………………….…... 5 miembros

Sangre Morena……………………………..… 5 miembros

Desafinado bolero…………….…………..… 5 miembros

Marcela Morena y su trío del alma: …..4 miembros

Siguaraya…………………………….………… 3 miembros

Iliana Casanueva y Robert Itrich:…..… 2 miembros

Conciertos de Bolero en Cantabria

Al cabo del año, se programan en Cantabria más de 500 conciertos de bolero

Programación semanal ( 7 conciertos semanales)

- Cada Martes del año de 8:30 a 22:00 el ciuclo “Boleros Incendiaros” en Casa Miguel, en Corbán

- Cada miércoles del año, a las 19:30 horas, el mejor bolero cubano en directo en Bodegas Mazón de la mano del maestro habanero Hermes de la Torre, sobrino del gran Benny Moré

- Cada jueves par del año, una descarga improvisada de pura trova y bolero en Casa Inés, en Bezana, a cargo de algunos de los miembros de Jueves de Boleros.

- Cada Viernes, un concierto de bolero en el Centro Gallego ( Calle Peñaherbosa) de Santander

- Cada Sábado, en Bodegas Mazón, el bolero de Hermes de la Torre.

- Cada Domingo al mediodía, en Bodegas Mazón de Santander, el bolero de Juan Carlos Solar.

- Cada Domingo, el son y el bolero de Son 4, en la Granja Cervecera de Miengo.

Cada semnana hay, además, otros dos o tres conciertos de bolero, a cargo de los varios grupos de bolero de ProBoCa.

Santander tiene la única estatua del mundo erigida a un bolerista español

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octubre 30, 2010

110 años sin Lara (1) la leyenda del romántico Jarocho

Un 30 de Octubre de 1900, nació según la mayoría de sus biógrafos, Agustín Lara y Aguirre, aunque recientemente prospera la tesis de que naciera en 1987. Existen dos actas de nacimiento formales: una de ellas atestigua que nace en Méjico y otra - también legal, con las firmas de los padres, etc.- que atestigua su nacimiento en Tlacotlapan, Veracruz. En ambas actas, consta su nombre completo: Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso Rojas Canela del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino.
Como vemos, en la vida de Agustín Lara casi todo es impreciso, difuso, etéreo, mágico y ficticio. Son tántas las fabulaciones y mentiras que muchos - entre ellos y principalmente el propio Lara- han vertido sobre los hechos de su vida, que le han convertido en un personaje de leyenda, misterioso, fascinante por lo ambiguo y por lo impenetrable de su ser. Paradójicamente, el mismo Lara que esconde sus datos corpóreos, insiste en desnudar mil veces su alma verso a verso, pentagrama a pentagrama, superando los límites de la prudencia, del recato, del pudor, del miedo y del respeto que le valieron incluso la censura del estado mejicano a sus obras. Agustín Lara fue, sobre todo, un hombre-leyenda hecho a si mismo: autodidacta (nunca quiso aprender más allá del solfeo elemental y no podía transcribir una partitura, que debían transcribírsela músicos "de escuela"), tremendamente cursi -así se definía el propio Lara- hasta inventarse a sí mismo en lenguajes y modos (se decía que se cambiaba tres veces al día de traje) y sobre todo, audaz, mujeriego, romántico, casanova, noctámbulo, y empedernido fumador. Como el humo de sus cigarrillos "Delicados" ovalados que se fabricaban en su Veracruz, la fantasía de Lara se desborda por el tiempo, haciendo a veces imposible seguirle la pista entre las casas de señoritas, bares musicales, viajes y giras, fiestas privadas, aventuras con solteras y casadas....
El estudo más exhaustivo sobre su nacimiento lo hizo Gabriel Abaroa, en su libro de investigación "el flaco de oro", donde sostiene que nació el 30 de Octubre pero de 1897 en la Ciudad de Méjico, en la calle "Puente del Cuervo" nº 16 y que actualmente se llama "Calle República de Colombia", cerca del mercado Abelardo Rodríguez.
Frente a estos datos comprobables, Agustín Lara siempre mantuvo - y así consta en el texto legal de su divorcio de María Félix- que nació un 14 de Octubre de 1900 al sur de la ciudad de Veracruz, en Tlacotalpan (la ciudad del vicealmirante Juan Bautista Topete, que estuvo recuperándose en Santander en 1936). Tlacotalpan, ciudad que ha sido declarada en 2008 patrimonio de la UNESCO por sus casas coloniales, tiene como protectora a la misma virgen que tienen las islas Canarias: la Virgen de la Candelaria, cuya capilla se localiza hacia el noreste, junto a la plazuela dedicada al “Flaco de oro”, donde se ubica la Casa Museo Agustín Lara, donada a la ciudad por Yolanda Gasca, quien fuera esposa del artista y a quien el compositor llamaba cariñosamente "Yiyi".
Como el propio Lara, nos decantamos románticamente por ubicar su nacimiento en Tlacotalpan (tierra entre aguas) y de este modo, calificar al genial compositor como "jarocho" que así se llaman los naturales de esta bellísima ciudad. Somos conscientes que la realidad era otra, pero en el mundo paralelo y casi suburbial que Lara decoraba con las notas de su piano, nadie preguntaba de dónde eres y cómo te llamas, y uno podía decidir su nombre y su lugar de origen. Lara eligió ser jarocho y así, se empapó del "son jarocho", que aqui les mostramos junto con una semblanza de Tlacoltalpan, a la que seguimos con una canción compuesta por Lara a su tierra jarocha:


Tlacotalpan, mantón de terciopelo
donde el jarocho sueña y bebe nanche,
donde baila "la bamba" y a su cielo,
no hay un solo lucero, que lo manche...

Tlacotalpan, mi sueño, mi promesa,
espuma en el tazón de chocolate,
deshilado mantel sobre la mesa
y duelo de muñeca en el metate...

pabellón de organdí; todo tan puro,
que a un niño dios en navidad cubriera,
la enredadera que taladra el muro
y la red que se duerme en la ribera...

en el viejo portal que tanto añoro,
esos primeros sueños están presos,
ahí deben quedar, porque te adoro,
¡Tlacotalpan, mi amor, nido de besos!..





Hay en tus ojos el verde
Esmeralda que brota del mar
Y en tu boquita la sangre
marchita que tiene el coral
Y en la cadencia de tu voz
Divina la rima de amor
Y en tus ojeras se ven las palmeras
Borrachas de Sol

A pesar de este misterio que el propio Lara creó sobre su nacimiento, si que está reconocido que Agustín pasó los primeros años de su infancia a orillas del Río Papaloapan, donde en el seno de una familia medianamente acomodada le llamaban "teté", junto a sus hermanos, María Teresa, cuatro años menor, y "Pipo" (Joaquín), nacido en 1905 y que murió pocos años más tarde, siendo sus padres el señor doctor don Joaquín M. Lara, médico militar, y la señora doña María Aguirre del Pino de Lara, maestra. En su casa, ocasionalmente se escuchaba a don Joaquín tocar el piano y quizá fue de él de quien Agustín heredó su pasión por el piano y la música, a pesar de que por el estricto carácter de don Joaquín y la natural rebeldía de Agustín, nunca congeniaron bien. Fue estudiante de primaria en la escuela local. Agustín Lara recordaba estos primeros años de su vida de esta manera:
"De chico era yo de una inquietud tremenda…En mi casa me llamaban "Huracán", por mi afán de corretear por las habitaciones y causar perjuicios, que luego me costaban, naturalmente, buenas "tundas"… Pero, vamos por orden: aprendí las primeras letras en Tlacotalpan, Estado de Veracruz. Mi madre me enseñó el silabario y después ingresé a la escuela rural de la misma población para cursar mis estudios de primaria… No tengo recuerdos precisos de aquellos días porque .... ya ha llovido un poco… Sólo puedo decir que me gustaba mucho la música y me gustaba cantar. Cuando llegaba el profesor de coros, con cualquier pretexto me salía yo de la clase, y me iba a escuchar unos cantos que entonces me parecían maravillosos…".
Cuando apenas tenía seis años sus padres deciden enviarle, como mayor de los hermanos (su hermano "Pipo" era recién nacido), a estudiar a Coyoacán (la ciudad de Dolores del Río y Frida Kahlo y donde murió León Trosky), una ciudad universitaria donde vivían dos hermanos de su madre: Refugio - la hermana mayor de doña María- y Francisco Aguirre.
Fue su tía, la señorita profesora Refugio Aguirre del Pino, directora que fue del Hospicio de Niños de Coyoacán, (situado en el edificio Oradour, que en la numeración de esos años se encontraba en la calle de Aguayo número 3) la que se hizo cargo de la tutela del joven Agustín: Le inscribió en el Colegio de los Padres Maristas, que se encontraba ubicado en las calles de la Perpetua y donde Agustín trabó sus primeras amistades con muchachos que años más tarde se destacaron notablemente, como Jorge y Luis Palacios Hope y el licenciado Joaquín Álvarez Icaza y sobre todo, se inició en el conocimiento del francés y de la música. A lo largo de su vida, Lara compuso temas de clarísima influencia de esta época militarizada y convulsa de sus primeros años, con influencia de muy variados géneros, como este "cantar del regimiento" que en la actualidad sigue utilizándose para que a su ritmo desfilen los cadetes del Colegio Militar de Méjico. (Canta Julio Flores en una versión de 1942)

Entonces se estudiaba la obra del compositor mejicano Melesio Morales (ingeniero y compositor de óperas como "Ildegonda") y se iniciaba a los estudiantes en cantos patrióticos como "La Marcha de Zacatecas" compuesta por Genaro Codina en 1892 y otros en donde se narraban sucesos relevantes durante la Intervención Francesa en México (aquí representados a viva voz de Amparo Ochoa, Mili Bermejo, Arturo Alegro, Mario Ardila, entre otros). En aquellos primeros años del siglo XX había llegado a Méjico el fonógrafo (llegó en 1878 y era conocido popularmente como "Máquina Parlante"), aunque al parecer se conserva una breve grabación de la voz de Edisson en 1877 cantando "María tenía un corderito", la primera grabación de que conserva en un cilindro Edisson es de 1888 (y que pueden apreciar en este video): Un tema de Haendel cantado por 4 mil voces dirigido por August Manns y grabado en el Crystal Palace de Inglaterra por Thomas Alva Edison (a pesar de su poca calidad es un documento excepcional). Con toda probabilidad Lara pudiera escuchar grabaciones de Abrego y Picazo (con algunos corridos muy peculiares), Angel Villoldo (pionero del tango argentino) y al Trío Los Viejitos (especialistas con el saterio). En nuestra investigación sobre el universo musical que influenciara al jovencito Lara, hemos encontrado una selección de temas de finales del siglo XIX que estaban vigentes en el universo musical que envolviera esos primeros años de Lara: desde canciones reviolucionarias (obviamente lejanas de las enseñanzas que recibíría Lara en los hermanos Maristas), hasta exelsa música clásica y la música que con seguridad interpretaban las bandas municipales en Coyoacán, así como músicas de juegos de niños de la época y las músicas de armonio y valses que amenizaban los bailes.


Cuenta Lara recuerdos de esa época: "En los "maristas" fui monaguillo y ¡agárrate!, siempre gané primeros premios en canto místico. ¡Qué orgullosa se sentía mi tía Refugio de mis adelantos…!"
Más tarde, Agustín entró a estudiar 5º y 6º curso en el Liceo Fournier, como medio- interno. Así recuerda Lara esta época: "En el Liceo Fournier tuve mucha suerte. Todos los profesores y el prefecto me querían. Entre mis recuerdos de colegio, conservo varios diplomas que gané en 5º y 6º , entre ellos uno en que se me otorgan 15 primeros premios…"
Se dice que fue su tía Remedios quien le inició, con apenas seis años, en la interpretación, en el armonio de la capilla del orfanato que ella dirigía, parece ser que aprendió de modo intuitivo, pues de joven Agustín con sabía leer partituras. Luego recibiría algunas lecciones de piano a cargo de Luz Torres Torrija, quien parece ser que le indicó los principios de la notación musical a los que Lara nunca prestó especial atención.
En algunas de las anécdotas del compositor, recuerda este su primera "cuadrilla" de amigos de entonces: el "Chato" Leal, el "Panzón" Argumedo y Javier Piña y Palacio, con los que jugaba a "los toros", afición que le inculcó de pequeño su tío Francisco Aguirre del Pino, desde que le llevó a ver una corrida de Rodolfo Gaona, una afición que le valió una dura reprimenda de su tía a los 12 años (cuenta que le echó de casa) por llegar tarde al asistir a una tertulia taurina. Lara compuso, muchos años después, este tema del que, sin embargo, no podemos ofrecerle ejemplo sonoro:
Sumamos años
de guardapolvo,
fueron varias situaciones,
las que hace un tiempo atrás
nos volvió inseparables.
Haces machetes
en el recreo,
juntamos mil historias:
primer amor, no sufras mas
estoy acá yo junto a vos.
Un viaje eterno
guardo el recuerdo
prohibido olvidar
en una noche
tan diferente
juramos nunca separarnos.
Que media vida ya compartimos.
y lo que falta por andar.
Quiero que sepas amigo mío
que nunca te voy a olvidar.

Porque te quiero así
y no hay razón
amigos hasta el fin
Tal para cual
cuando estés mal
toma mi hombro
es para vos.
Porque yo te elegí
tal como sos
Para vivir en mi
y en donde estés
Siempre estarás
cerca de mi
y desde hoy hasta morir
Amigos hasta el fin

Hoy pasó el tiempo
se fue volando
El aula está vacía
parece ayer
cuando en primer año
en aquel banco te veía
Crecimos tanto,
nos separamos
y el destino lo quiso así,
pero aquellos años
que compartimos
los guardaré por siempre en mi.
Y aunque el mañana
no pueda juntarnos,
yo tengo el hoy
y quiero aprovecharlo
para decirte amigo mío
que nunca te voy a olvidar.

Porque te quiero así
y no hay razón
amigos hasta el fin
Tal para cual
cuando estés mal
toma mi hombro
es para vos.
Porque yo te elegí
tal como sos
Para vivir en mi
y en donde estés
Siempre estarás
cerca de mi
y desde hoy hasta morir
Amigos hasta el fin


En 1912, en plena revolución mejicana, el joven Agustín se traslada a casa de sus padres en Méjico DF, en la que su madre y su hermana alquilaban tres habitaciones. Uno de los huéspedes, fascinado por el talento del joven Lara, lo llevó como pianista a una casa de "mala nota", donde con apenas trece años empezó a ganarse sus primeros pesos a escondidas de sus padres y hermana, a quien le decía que trabajaba en el turno de noche de una oficina de telégrafos y asistía a curso "por telegrafía". Si bien el carácter del joven Lara chocaba con el de su padre, siempre guardó un recuerdo maravilloso de su madre, cuyo rtrato llevaba siempre y colocaba sobre una cómoda del dormitorio, situando frente a él una rosa (se dice que precisamente esa flor junto al retrato de su madre insiró su bolero "rosa"). Además de "Rosa", la figura de su madre inspiró a Lara el bolero "cabellera blanca" (interpretada por el doctor Alfonso Ortiz Tirado)



Junto a la chimenea
donde hay feria de lumbre,
Reza la viejecita
Sus cosas de costumbre

Y surge de la hoguera
Entre rojos destellos,
La cadena de duendes
Que peina sus cabellos.

Cabellera de plata,
Cabellera de nieve,
Ovillo de ternuras
Donde un rizo se atreve.

Escarcha de leyenda
Que brilla en mis pesares,
Incienso del recuerdo,
Quemado en mis altares.

Cabellera bendita,
Bañada de tristeza,
Infierno hecho de llanto
Cuajado en tu cabeza.

Cabellera nevada,
Madeja de oraciones,
Para ti es la mas blanca
De todas mis canciones


El carácter excéntrico y rebelde del joven Agustín no encaja en el ambiente familiar que se vive en la casa del matrimonio Lara-Aguirre, según lo describe el periodista e investigador Javier Ramos Malzárraga, según el cual era una familia tradicional y culta, apegada a las constumbres de la época y de este modo, refiere que a su madre, siguiendo las costumbres de la época, le gustaba lucir a sus dos hijos (el pequeño ya había fallecido entonces) bien vestidos y educados en sus paseos dominicales. En la casa se escuchaba al padre de Lara tocar el piano ocasionalemte en casa. Ramos describe el ambiente de ese hogar como "afrancesado, a la moda de la época", y sostiene que esa característica persistió en el compositor a lo largo de su vida como una influencia demoledora. Ramos describe igualmente a Joaquín M. Lara como un médico próspero, muy apreciado en el círculo de las familias porfirianas elegantes y con una extendida clientela rica. Trabajo que compartía con las misiones propias de un médico militar.
Esta rebeldía del joven Lara le empujó a aceptar ese trabajo como pianista en tugurios con nombres como "El Cinco Negro", "La Margarita", "La Lola" o "La Francis". De esas experiencias surge la inspiración de sus primeras canciones y otras que más tarde reflejarán ese ambiente noctámbulo y de mujeres fatales, donde el despertar del amor y del deseo se conjugaba con otros momentos de privaciones y de duras experiencias. Años después Lara reconocía la dureza de esa época cuando manifestaba que "El hambre y el amor son los únicos motores de mi inspiración. Cuando estoy inspirado, produzco canciones como quien imprime un periódico".
En ese capítulo sobre la vida del genial compositor, estoy procurando mostrarles el universo sonoro que nutrió al joven Lara en Méjico de entonces: En este sentido, he encontrado un documento que resulta interesante (más bien imprescindible) pues perfectamente ubica al lector-oyente de este blog en los gustos musicales del tiempo en que un joven Lara interpretaba al piano ganándose sus primeros pesos. Con seguridad, Lara interpretaría obras del estilo de las que seguidamente les presento y que de seguro situarán al lector-oyente en las coordenadas musicales de las primeras notas que saldrían del piano desde las jóvenes manos de Lara entonces (como añadido para situar al oyente, en la selección se incluye una gabación de Don Porfirio Díaz, presidente mejicano de entonces, a Tomás Alba Edisson, que enmarca perfectamente la época de las primeras actuaciones de Lara en esos lugares de tan mala reputación):


Su trabajo clandestino como pianista de bares de poca reputación fue curiosamente descubierto "in situ" y con tremenda sorpresa por su propio padre, don Joaquín Lara, que entró en uno de esos lugares cuando regresaba precisamente de un servicio como médico militar. En seguida, don Joaquín determinó la necesidad de disciplina de su hijo y le ingresó en la Academia Militar, en la que Agustín estuvo un curso entero, sin aprovechamiento alguno, para disgusto de su padre, que lo envía como castigo a Durango, al norte del país, con un duro trabajo en los ferrocarriles. Es una etapa oscura de la que Lara habló poco y de la que sobresale positivamente su amistad con el poeta Renato Leduc, que le inicia en la literatura y la poesía, lo que será providencial para la vida del artista. (en la fotografía, un joven Agustín Lara de 16 años en la Academia Militar)

Cumplidos los 16 años, vuelve a la capital y por petición de su madre ingresa de nuevo en la Academia Militar, de la que, sin embargo, sería expulsado, lo que le acarrearía una definitiva ruptura y desencuentro con su padre. Quizá por ello afirmara Agustín Lara (por otro lado un grandísimo mentiroso acerca de su vida privada) que se alistó en los últimos meses de 1916 en el bando contrario al de su padre, porfirista: en el movimiento revolucionario de Zapata, al mando del general Samuel Fernández, donde presuntamente resultó herido de bala en ambas piernas -dos heridas que en efecto tenía y que el pianista siempre achacó a esta historia y que no eran en ningún modo de navajazos o heridas de puñales, sino meros balazos-, las heridas de puñales las refleja Lara, pero no en su pierna, sino en un bolero que titula "dos puñales"- (Canta Guti Cárdenas).



Como dos puñales, de hoja damasquina
Tus ojazos negros, ojos de acerina
Calvaron en mi alma, su mirar de hielo
Regaron mi vida, con su desconsuelo
Tus ojos bonitos, tus ojos sensuales
Tus negros ojitos, como dos puñales

Quiero ver, en tus ojos el atardecer
Y cantar, la tristeza, que hay en tu mirar
Quiero sentirte mía, inmensamente mía
Que asesinen tus ojos sensuales,
Como dos puñales, mi melancolía

Quiero sentirte mía, inmensamente mía
Que asesinen tus ojos sensuales,
Como dos puñales, mi melancolía


Agustín tuvo así que volver a la capital después de su aventura con los zapatistas y, enfrentado ya con su padre y no teniendo otro oficio, se ocupó de nuevo como pianista. Sin embrago eran años difíciles para la música, marcados por la inestabilidad política, que dejó una huella musical en innumerables "corridos" muy populares en ese decenio de 1910, como la "Historia de la muerte del General Emiliano Zapata" a cargo de Marciano Silva, o el "Corrido de Benjamín Argumedo", destacando voces como Bernardo San Román, Luis Vera, Ibarra Zambrano, Valles Fierro, y la presencia de maestros de la canción como Guty Cárdenas (quien realizó varios duetos con cantantes de la época como por ejemplo Tomasita Núñez), Lydia Mendoza al lado de su Familia y por otro lado, del Conservatorio Nacional de Música y bajo la batuta del maestro José Pierson, salían grandísimas voces, como Pedro Vargas, Juan Arvizú, Hugo Avedaño y el Doctor Alfonso Ortiz Tirado, junto a José Mojica, quienes tuvieron posteriormente una gran relación con Agustín Lara. Mojica estrena el 5 de octubre de 1916 la obra El Barbero de Sevilla, en el Teatro Arbeu (hoy Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada), pero dada la inestabilidad del país, decida marchar a Nueva York en 1917. Una inestabilidad que enmarcó sin duda la música que se haría en la siguiente década.


Ese mismo año de 1917 (con menos de veinte años) se casa en Tlatlauqui, Puebla, con Esther Rivas Elorriaga, que tenía dos años más que él. Según cuentan, fue un matrimonio forzado, pues Esther quedó accidentalmente embarazada de Agustín y de hecho tuvieron un varón que murió horas después de nacer. Fue un matrimonio forzado, nunca querido por Lara del cual apenas contaba nunca nada, y que no duró mucho tiempo (si bien no firman su divorcio hasta ocho años después). Tras ese "incidente", Agustín vive una dura aunque a la larga fructífera etapa en donde recorrerá los lupanares, cabarets y antros del país, solo o en compañía de otros, en episodios poco conocidos o evitados por Lara en sus distintas “confesiones”. Es en esta época donde compone sus primeros temas (se reconoce el vals "marucha" como su primera composición). Así, se dice que entonces, en el burdel "Burgueso" que frecuentaba un joven Lara entonces y donde tocaba el piano, surgió este bolero en la inspiración de Lara, que tituló "Sólo una vez" (canta Juan Arvizú)



Solo una vez,
Tu boca primorosa,
Illumino con besos mi querer.

Fue un leve palpitar
de mariposa.
Un capricho
de tu alma de mujer

Con ser tu vanidad tan esquisita,
Con toda tu maldad y tu altivez.
Daria toda mi sangre munequita
Por que tu me besaras otra vez.


De igual modo, en 1920 y en un cabaret de Santa María de la Redonda situado en el número 16 de la calle Libertad, recibirá en su rostro el impacto de una botella rota que lanzó una mujer conocida como "la Marucha" (en alguna biografía se le atribuye a una tal "Estrella"), y que fue intervenido en el dispensario de la Lagunilla por el doctor Alfonso Ortiz Tirado, que le dejó la marca que llevará toda la vida: una enorme cicatriz que le cruzará la cara y por la que se sentía muy acomplejado si hemos de respetar el testimonio de María Félix, la que fuera su gran amor y musa predilecta.
Se cuenta que Agustín Lara escribió su composición "Marucha" dedicada a uno de sus primeros amores y hasta la fecha, no se ha podido relacionar con la causante de su cicatriz. En cualquier caso "Marucha" es la primera composición que se tenga noticia del pianista, con marcado ritmo de vals, que podemos fechar alrededor de 1919, cuando Agustín tendría menos de veinte años. De esta mísma época se situa el bolero "Sólo una vez", quizá el primer bolero compuesto por Lara, quien, al no saber música, solía extraviarlos, mezclarlos, tergiversarlos e incluso olvidarlos, para desgracia del universo musical romántico. Como veremos, se ha podido saber el momento en el que en estos años compuso sus primeros éxitos, con boleros como "Mujer", "Rosa", "imposible", etc...
Recordemos que es además en esa época bohemia, de lugares donde se vende amor y donde los sentimientos están a flor de piel, cuando Agustín Lara entra en contacto con el bolero. Este género musical había llegado desde Cuba a Méjico en el primer decenio del siglo XX, de la mano de Alberto Villalón, discípulo de Pepe Sánchez (autor en Santiago de Cuba del primer bolero de la historia: "tristezas", escrito con dos estrofas de cuatro versos en compás de dos por cuatro (2/4), fórmula musical tomada por sus alumnos seguidores Sindo Garay, Alberto Villalón, que llevaron el bolero a la capital habanera). Villalón era un bohemio que dirigía el Teatro Tívoli. En 1900, con el Cuarteto Villalón, expertos en guarachas y boleros, viajó como embajador musical, junto a un grupo de teatro a Veracruz donde da a conocer el bolero, especialmente, "Tristezas" (conocido en México como "Un beso" según se refleja en una nota de prensa mejicana el 5 de julio de 1907).


De este modo, el puerto de Veracruz (como ocurrió con San Juan de Puerto Rico - donde lo llevó Sindo Garay como parte de un espectáculo de variedades y de circo - o Santander en España- que entonces era la capital cultural europea (meca de todas las compañías de teatro y zarzuela) y tenía unas privilegiadas comunicaciones con La Habana y Veracruz) se convirtió en la puerta de entrada de un nuevo estilo de expresión musical: el bolero. En una de las conversaciones recogidas en Cuba del gran pianista mejicano, Lara lo cuenta así: "Cuando yo trabajaba en los bares del puerto de Veracruz –dijo Agustín Lara a Sindo Garay en La Bodeguita del Medio- me llamaban enormemente la atención los boleros que escuchaba en boca de pescadores y marinos cubanos, con ese estilo desconocido hasta entonces".
Según narró el propio Agustín Lara en cierta ocasión durante una entrevista en la radio, también en aquella época se trasladó temporalmente a Puebla, donde vivió los acontecimientos de la "Guerra Cristera" (Él mismo narró a través de la radio, las circunstancias en las que conoció al padre Miguel Agustín Pro Juárez: en la comandancia de policía encerraron a los hombres, no a las mujeres, a quienes había arrestado en una reunión católica, religión por entonces prohibida por el gobierno; y en la comandancia de policía, a él le fue dado presenciar el fusilamiento del sacerdote, acusado de participar en actos de sabotaje y terrorismo, sencillamente por decir misa).
Así pues, los movimientos del joven Lara en esa época convulsa se desarrollaban en el triángulo Méjico - Puebla - Veracruz y siempre dentro de un mundo noctámbulo y musical, del que como hemos señalado, Lara nunca entró en mucho detalle. El caso es que el joven Lara tuvo la mala fortuna que el entonces presidente de la República Plutarco Elías Calles, cuatro días después de su toma de posesión en 1916, emitió un decreto en el que prohibió la venta y fabricación de bebidas embriagantes, con pena de cárcel por cinco años a quien lo hiciera, así como el cierre de bares y otros centros de disipación, por lo que el joven Lara empieza a ampliar sus horizontes artísticos pues se ve obligado a buscar su realización en otras actividades, cuandpo por a poco, se iba llevendo a efecto el decreto presidencial. Se dice que una tarde en que caminaba por la calle de Bolívar se encontró con su querido y viejo amigo Luís Fuentes quien trabajaba como maître en el café Salambó justo en el número quince de esa misma calle, y le propuso trabajar como pianista por cuatro pesos diarios.

El café -teatro Salambó era regentado por don Roberto Soto, y en el trabajaba la madre de Angelina Bruscheta. Al ofrecerle realizar una revista musical con un libreto de Rodolfo Sandoval y Juan del Moral, le pidieron que tocara algo en un piano de la orquesta ante el representante de la compañía, Villanueva (apoderado del torero "carnicerito") y ante Juan del Moral y "el gordo" Soto. Lara interpretó un fox, sin ninguna respuesta de ninguno. Haciendo un esfuerzo, Lara interpretó "Mujer" y al terminar, Soto le dijo: "Basta. Te voy a hacer un revistón y te voy a hacer famoso y rico". Lara le dijo: "la fama, usted lo sabe bien, cuesta muchas lágrimas". Soto le dijo: "tengo el título entre ceja y ceja: se llamará "Cachitos de Méjico". Ya en 1928 Lara había compuesto "rosa", "mujer", Palomita" y "el caminante" (que se utilizó en la película "la diligencia" de John Ford)y se incluyeron en esa obra. Lara trabajó en la obra, repartíndola en dos actos, junto con el escenógrafo: En el cuadro de "Mujer", Isa Marcuey (hermana de Celia Moltalbán)vestida y pintada toda de dorado, aparecía como una estatua sobre el piano que tocaba Lara y Ramon Armengod cantaba el tema "mujer", rodeado de mujeres doradas que parecía estatuas. Por desgracia, no hemos podido encontrar la versión de Ramón Armengod del bolero "mujer", pues no se realizaran grabaciones de aquella revista en el Salambo, pero les ofrecemos la voz de este tenor - si bien en un bolero muy posterior: el tema de Luis Alcaraz (amigo y compositor favorito de Emilio Tuero)titulado "prisionero del mar"-. Ramón Armengod se baraja así como el primer cantante en interpretar un bolero de Agustín Lara,
En el Teatro Salambó conoció Lara a la primera gran mujer de su vida, Angelina Bruschetta (a la que se dice compuso un tango para conquistarla) con la que en seguida y sin haberse divorciado aún de su primera esposa (cosa que hizo en 1925), fueron a vivir a una humilde buhardilla cercana, pues hasta entonces Lara vivía en el cuarto 69 del "hotel Guerrero" donde recuerda en una entrevista que le cobraban 65 pesos diarios. Inicio así Lara una época de estabilidad muy inspirada y romántica. En esa época, Lara componía continuamente y de modo intuitivo (pues no sabía leer música ni escribir partituras) y de esta época son algunos de los mayores éxitos que tuvo años después, como "Imposible", "Mujer", "Santa" y "Rosa", que fueron sus primeras composiciones junto con "Adiós Nicanor" y "rival".



Rival de mi cariño,
el viento que te besa,
rival de mi tristeza,
mi propio corazón.

No quiero que te vayas,
no quiero que me dejes,
me duele que te alejes
y que no vuelvas más...

Mi rival
es mi propio corazón,
por traicionero,
yo no sé
como puedo aborrecerte
si tanto te quiero.

No me explico
porque me atormenta
el rencor,
yo no sé
como puedo vivir
sin tu amor.


El cabaret “Salambó” le sirvió de trampolín laboral. Allí pudo darse a conocer en los ambientes populares más señeros del momento, y sobre todo tener la oportunidad de compartir espectáculo con Maruca Pérez, el Trío Garnica Ascencio y sobre todo con Juan Arvizú, a quien años después el locutor Pedro de Lille bautizara como "El tenor de la voz de seda". A finales de los años veinte (como ocurría en muchos otros lugares del mundo, como Santander en España, sede del veraneo de los Reyes y principal centro cultural, así como puerto de excelentes comunicaciones con América) los nuevos estilos de música americanos causaban furor: el charlestón de Norteamérica, el tango de Suramérica y el bolero que era interpretado apasionadamente en Cuba y en todos los puertos de Centroamérica de su influencia. De este modo, las orquestas incluían cada vez más charlestón, y tango (que eran muy populares en México), y cantantes como el santanderino Emilio Tuero o el propio doctor Alfonso Ortiz Tirado (que le cerrara la cicatriz en la mejilla años antes) seguían la estela de la voz de tenor de Juan Arvizú, quien con su timbre melodioso y su estilo de cantar estrenó muchas de esas canciones en la revista musical de Pepe Cantillo, que dirigía una de las mejores orquestas de Méjico y que actuaba ocasionalmente en el café-teatro Salambo. Arvizu representa como ningín otro entonces esa dualidad entre música clásica y música popular, donde destaca entonces con el duo formado en 1928 por Juan Arvizú y Margarita Cueto (quien ya en 1924, cantó en el Teatro Abreu la ópera Aída de Verdí, junto con María Luisa Escobar). Aqui les tienen interpretando una composición del panameño Ricardo Fábragas de aquel mismo año de 1925 (en la época en que Lara entrara en el teatro Salambo) titulada "Tabora" en honor a la isla panameña.


En una de esas actuaciones, el célebre cantante contrató, para que lo acompañara, a un prácticamente desconocido y bohemio pianista que poco más de 25 años y que trabajaba en el mundano Café Salambó en la sombra y casi anonimato de los pianistas y músicos de orquesta, aunque ya su nombre se había extendido en el gremio de músicos, pues había presentado su revista "Cachitos de Méjico" con modesto éxito. Aquel pianista, con sus canciones arrabaleras, sensuales y sentimentales, conmovió al ya famoso Arvizú, quién quedó encandilado con las aptitudes del joven pianista, y especialmente con el novedoso estilo romántico de canción en un ritmo igualmente novedoso, sensual, cálido y latino, pidiéndole que compusiera para él. De este modo Arvizú comenzó a grabar las primeras canciones de Lara, y el bolero se abrió así una ventana privilegiada en el Méjico de mediados de los años veinte, que jamás se cerraría. Junto a Arvizú,interpretó sus temas Maruca Pérez, su mejor amiga entonces y su primera intérprete.
La primera canción que registró a su nombre fue "La prisionera", compuesta por Lara en 1926, año en que Arvizú comienza sus grabaciones en la Víctor, sello para el que grabó lo mejor de su repertorio (antes grababa para el sello Brunswick), haciendo dúos con Juan Pulido, Margarita Cueto, Ana María Fernández, Chacha Aguilar y Alfonso Ortiz Tirado, entre otros. Sin embargo, hay que destacar que "la prisionera" no se registra en la Sociedad de Autores y Compositores hasta 1929. Curiosa y desoladamente, no hemos podido encontrar la letra ni un documento sonoro de este primer tema grabado de Agustín Lara.
Debido a la natural inclinación bohemia de Agustín, no se tiene constancia de la fecha de sus primeras composiciones (muchas de ellas sin ni siquiera una partitura, sino compuestas intuitivamente), pero afortunadamente Angelina Bruscheta -quien fue sin duda su primera y más ferviente admiradora y su primera mujer oficial- y recogió en un libro su vida con el artista titulado "Yo lo vi nacer al amor y a la fama", gracias al cual podemos fechar con bastante exactitud muchas de estas composiciones, como el bolero "Mujer", que podemos fechar antes de 1925, aunque no es grabado hasta muchos años después y cuyo primer intérprete podría haber sido, según palabras del propio Lara Ramón Armengod (en su revista del Salambo). Relata Angelina que el tema "Mujer", vio la luz una Noche de Reyes y que Agustín la compuso sin piano. Apenas llevaban viviendo juntos un mes y estaban instalándose en su cuartito. Angelina lo relata así:
“No teníamos siquiera papel para escribir, y en la tapa de una caja de zapatos empezó a escribir 'Mujer', pero con un procedimiento muy curioso: Con la mano izquierda hacía como que tocaba el piano, con la derecha escribía la letra y con los pies llevaba el ritmo…. No sé qué sombra de misterio lo rodeaba y lo hacía atractivo al elemento femenino, tal vez su palabra fácil y acariciante o su mirada triste y angustiada". (Canta Pedro Vargas)



Mujer, mujer divina
tienes el veneno que fascina en tu mirar.
mujer alabastrina,
tienes vibración de sonatina pasional,
tienes el perfume de un naranjo en flor,
el altivo porte de una majestad.
sabes de los filtros que hay en el amor,
tienes el hechizo de la liviandad,
La divina magia de un atardecer,
y la maravilla de la inspiración.
tienes en el ritmo de tu ser,
todo el palpitar de una canción.
eres la razón de mi existir, mujer.


Con Angelina Bruschetta se casó finalmente en 1928, (se comentó que “in articulo mortis” cuando pensaba que Angelina se iba a morir víctima de una pulmonía, que al final pudo superar). Vivían en departamento en la calle de Morelia 78, donde se produce la anécdota que recoge Gabriel Abaroa y que origina la inspiración del bolero "Farolito", una noche mientras Agustín Lara esperaba que la casera le abriera la puerta de la vecindad, sin llevar a casa ni un peso (y eso que vivían en unas condiciones precarias)donde le esperaba Angelina, lo encontró escribiendo en un trozo de papel el propio Arvizu, según relata en sus memorias, y le pregunt´po qu´ñe hacía escribiendo bajo el farol a esas horas de la noche. Lara le contestó: "estoy haciéndole una canción al farolito..."



Farolito que alumbras apenas
Mi calle desierta
Cuantas noches me viste llorando
llamar a su puerta
Sin llevarle más que una canción
Y un pedazo de mi corazón
Sin llevarle más nada que un beso
Friolento travieso, amargo y dulzón

Si bien hemos señalado que el tenor Juan Arvizu grabó los primeros temas de Lara, fueron precisamente Maruca Pérez (amiga íntima del compositor) y el Trío Garnica Ascencio, los que grabaron por vez primera este "farolito", aunque por desgracia, no hemos podido encontrar una referencia auditiva para esta joya de la música mejicana y del bolero en particular en esa versión original, que hemos ubicado en el tiempo gracias a las memorias de Angelina Bruscetta.
El caso es que Lara, a pesar de seguir manteniendo su colaboración con Arvizú, comenzó una época de giras por todo Méjico, la primera la empezó en Jalapa en 1925 y que le llevó, entre otros sitios, a Guadalajara, donde una noche de 1929, estrenó un bolero acompañando al piano a la voz de Julia Garnica. Ese bolero era ni más ni menos que uno de sus mayores éxitos posteriores:"Rosa" (que la propia Angelina cuenta que se la dedicó a la flor que cada día Lara colocaba frente al retrato de su madre y que Agustín Lara después contara mil otras razones, mujeres y situaciones que le inspiraron este bolero)


Mi vida, triste jardín
tuvo el encanto de tus perfumes
y tu carmín.
Brotaste de la ilusión
y perfumaste con tus recuerdos
mi corazón.

Rosa deslumbrante,
divina rosa que encendió mi amor
eres en mi vida
remedo de la herida
que otro amor dejó.

Rosa palpitante
que en un instante mi alma cautivó.
Rosa, la más hermosa,
la primorosa flor
que mi ser perfumó.

Agustín Lara no dejaba nunca de componer, aprovechando su gira para idear algunos temas inspirados en Veracruz. En esa primera época junto a Angelina Bruschetta, Lara se interesó también por el tango, siendo precisamente el tango "de noche" el que compuso para enamorar - según se cuenta en el libro "mi novia la tristeza"- a Angelina. Desgraciadamente, no hemos podido obtener la letra del primer tango de Lara "De noche", ni ningún documento sonoro de el.

Nunca se han aclarado las razones de su separación de Angelina, (quien todavía el 15 de Mayo de 2010 hemos comprobado que seguía viviendo en Puebla, en la calle 18 Sur esquina con la 3 Oriente con sus tres nietos). A pesar de que vivieron muchos años juntos y que se amaron recíprocamente, una vez que se separaron posteriormente en 1928, no se volvieron nunca más a encontrar.



Sin decirte que te fueras de mi vida
Poco a poco, te has ido alejando
Poco a poco, me has ido enseñando
El camino de la ingratitud

Siempre te vas, y me dejas sin ti
Como podré, separados vivir
Donde hallare, el calor de tus manos
Dos palomos hermanos, que volaron de aquí

Siempre te vas, no me digas adiós
El vendaval, nuestro nido arranco
Siempre te vas, porque quieres dejarme
Porque quieres matarme, y por eso te vas

Siempre te vas, porque quieres dejarme
Porque quieres matarme, y por eso te vas

Tras su época con Angelina, Lara sigue fiel a su carácter bohemio, sigue sus giras y sus salidas nocturnas y, ocasionalmente, deja Méjico y vuelve a Veracruz, donde Abaroa recoge esta anécdota: "Lara andaba en el puerto Jarocho (Veracruz), crudo, cansado y sin un centavo en la bolsa. El dueño del hotel Diligencias, Laureano Carús, le dio una habitación gratuitamente y, después de cenar, al anochecer, se asomó a la ventana de su cuarto y musitó: "Yo nací con la luna de plata..."



Yo nací con la luna de plata
nací con alma de pirata,
he nacido rumbero y jarocho
trovador de veras,
y me fui lejos de Veracruz.
Veracruz, rinconcito
donde hacen su nido
las olas del mar
Veracruz, rinconcito
de patria que sabe sufrir y cantar
Veracruz, son tus noches
diluvio de estrellas, palmera y mujer.
Veracruz, vibra en mi ser,
algún día hasta tus playas lejanas
tendré que volver...

En ese mismo viaje, Agustín Lara compone "Imposible", y alli mismo en Veracruz requiere ayuda de una músico "de escuela" para transcribirla a pentagrama, pues Agustín Lara había siempre rechazado la disciplina de estudiar música e interpretaba siempre de modo intuitivo ("Nací tocando el piano, sabía cómo sacarle melodías y por eso me rebelé a las torturas de un aprendizaje monótono y esclavizante", explicaría Lara años después). Este es la anécdota que Lara contaba de ese momento:
"figúrese usted que cuando me transcribieron "Imposible" - porque yo no sé escribir música- me pusieron "tempo di danza" ¡Hágame el favor!, mis composiciones ¿que tienen que ver con el "tempo di danza" que yo ni siquiera conozco?. Mis canciones son otra cosa, si acaso emparentadas con ritmos cálidos y tropicales, como el danzón".
La referencia que hace Lara al danzón y no al bolero, se debe sin duda a que, como estilo musical, el danzón cubano ya hacía muchos años que estaba tradicionalmente asumido en el folclore y acervo cultural mejicano como identificación de la música tropical y cálida caribeña que llegaba de Cuba (El "danzón" es el baile nacional cubano y se interpretó por primera vez el 1 de enero de 1879 en el liceo de Matanzas, por la orquesta de Miguel Faílde (1852-1921). Este danzón llevaba por título "Las alturas de Simpson"), POr su parte, el bolero ya se interpretó en Veracruz en 1907 por el cuarteto Villalón y consta que era el género musical preferido por Lara en esa época para enmarcar sus composiciones. Tal y como ocurrió en puerto como el de Santander (España), el bolero no sólo se introdujo a través actuaciones específicas de grupos o cantantes de bolero, sino a través de una amplia red de cafés teatro, básicamente cercanos al puerto frecuentados por marineros cubanos, y presumiblemente en locales de "vida alegre" donde estos solían acudir y que, como se comprueba por esas primeras composiciones de Agustín Lara, se prestaba el ambiente para interpretar boleros descarnados de amor y desamor, de deseo más o menos implícito y más o menos escandaloso para principios del siglo XX. Como es lógico, se ha especulado mucho sobre el motivo de la inspiración de Lara al escribir el bolero "imposible", aunque no es descartable que, en efecto, surgiera de ese ambiente bohemio, marinero y de prostíbulo en el que muchas biografías del pianista sitúan esta composición, teniendo en cuenta el propio texto del bolero. Si bien Juan Arvizú registró el primer bolero de Lara: la canción La Prisionera, es ahora en 1929, de vuelta en Méjico, cuando Agustín Lara se consagró definitivamente con su canción "Imposible", que fue el primer gran éxito de Agustín Lara y fue grabada en 1929 por el Trío Garnica Ascencio, que estaba formado por Julia Garnica y las hermanas Blanca y Ofelia Ascencio, acompañadas al piano por Raúl C. Rodríguez. Les ofrecemos la grabación original, como documento histórico.



Yo sé que es imposible que me quieras,
Que tú amor para mí, fue pasajero
Y que cambias tus besos, por dinero
Envenenando así, mi corazón

Yo sé que es imposible que me quieras,
Que tú amor para mí, fue pasajero
Y que cambias tus besos, por dinero
Envenenando así, mi corazón

No creas que tus infamias de perjura
Incitan mi rencor, para olvidarte
Te quiero mucho más, en vez de odiarte
Y tú castigo, se lo dejo, a Dios

No creas que tus infamias de perjura
Incitan mi rencor, para olvidarte
Te quiero mucho más, en vez de odiarte
Y tú castigo, se lo dejo, a Dios


Años más tarde, Lara tergiversaba poéticamente el nacimiento de este bolero "imposible", situándolo en los años 30, cuando conoció al dueño de la emisora XEW mejicana. El documento, en la propia voz de Lára, se lo mostramos a continuación:



En 1929 Agustín seguía tocando el piano en casas "de señoritas", y así se cuenta una anécdota que le ocurrió al encontrarse en uno de ellos al pianista Ricardo Espadas, quien acudió para celebrar su título del conservatorio como maestro pianista y que al escuchar tocar a Lara se le acercó para preguntarle quienes fueron sus maestros, a los que "el flaco de oro" contestó: "Los prostíbulos" y acto seguido le regala una estatua que a su vez le habían obsequiado las chicas por su cumpleaños diciéndole: "es mi regalo de graduación para ti, porque eres humilde y te acercaste. Es el regalo de un pianista que nunca aprendió a leer las notas a un pianista de escuela".




He sentido la espina, de tus rencores
Pagando así la deuda, de mis amores
He sentido la espina, de verte ajena
A ti, que me juraste, ser siempre buena
A ti, mujer ingrata,
Pervertida mujer, a quien adoro
A ti, prenda del alma,
Por quien tanto he sufrido y tanto lloro
A ti, consagro toda mi existencia,
La flor de la maldad y la inocencia
Es para ti mujer, toda mi vida
Te quiero, aunque te llamen, pervertida


Así era Lara en 1929: Coqueto, se cambiaba tres veces al día de traje, se perfumaba y se acicalaba el pelo de forma impecable. Eres, sobre todo muy cortés y muy detallista: regalaba rosas, joyas... gastaba todo lo que tenía en detalles para sus conquistas, con las que cuidaba todos los detalles (solía regalar perfumes a sus amantes). Bebedor de coñac "cordon bleu" y de cicarrillos alargados, se definía como un "cursi", dejó una inmensa huella en todos los cantantes de su época. Eran tan buen narrador que se dio cuenta que sus invenciones sobre su vida funcionaban mejor que la realidad, formándose una leyenda inventada. Dejó muchas canciones sin registrar y aún así registró alrededor de 500 canciones. Tenía muy mala memoria y uchas veces se olvidaba de las composiciones que había hecho, que en muchísimos casos se limitaban a la letra con algunas pocas inicaciones para que el músico las pasar a partitura. Con este modo y esta personalidad, estaba a punto de dar un paso crucial para su vida y que marcó al mismo tiempo un hito para la historia del bolero: su participación en la radio (de la que hablaremos más adelante).
El mundo de los teatros y cafés-conciertos, el mundo de la noche, de marineros y prostitutas, fue si duda el escenario donde prendió en bolero cuando saió de La Habana a prinicipios del siglo XX. Es ese ambiente donde se cultuva con pasión en los puertos mejor comunicados con La habana entonces, que eran San Juan de Puerto Rico, Veracruz en Méjico y Santander en España. En estos tres lugares fueron los marineros los que lo trajeron y de modo oficial, los cafés teatro y los cafés- cantantes, Villalón fue responsable de traer así oficialmente el bolero a Méjico en una compañía de teatro y Sindo Garay hizo lo mismo en Puerto Rico, en una compañía circense, El teatro, el circo y la zarzuela, junto con la ópera, tenían un lugar privilgiado en el Santander de principio de siglo, que disponía de salones, casino y teatros de altísimo nivel para satisfacer a los veraneantes de sus "Baños de ola", y estaba abarrotado de cafés- teatro y de cafés-cantantes, frecuentados por la marinería que acudía a sus muchas casas de lenocinio (descritas incluso por el héroe cubano José Martí, cuya madrina vivía en Santander). Podríamos decir que el ambiente en el que se desenvolvía Agustín Lara no era muy diferente del ambiente que se respiraba en el Santander de la misma época. No obstante, si bien la comunicación marítima fue la que propició la primera expansión del bolero, fueron figuras como las de Agustín Lara o la del santanderino Emilio Tuero las responsables de una segunda y aún más espectacular fase de divulgación y desarrollo de este género musical, gracias a la radio.

Nos ocuparemos de esta importante labor del "flaco de oro" en el siguiente capítulo, donde profundizaremos en el lirismo de sus letras y en el personal encanto de introspección al que sus composiciones arrastra al corazón cuando las escucha. Destacaremos esa cualidad interiorista, anímica, pesonal y romántica en un capítulo que hemos titulado "La hora íntima de Agustín Lara"

http://tempodebolero.blogspot.com/2010/10/110-anos-sin-lara-2-la-hora-intima-de.html


Nota:
Este es el primer capítulo de una serie de cinco. Parte de esta información para este capítulo la he obtenido directamente del propio Agustín Lara, en declaraciones a periodistas. Les dejo, por lo tanto, estas palabras transcritas de Agustín Lara, para que ustedes mismo puedan disfrutar del encanto de su voz y del modo en que relata sus inicios y empieza a forjar su leyenda:


La vida teatral de Agustín lara empezó en 1928. "lo recuerdo como si lo estuviera mirando:yo había ido a cenar al restaurant "principal" y al salir se encuentra a Juanito del Moral quien le ofrece hacer una obra en el teatro de Don Roberto Soto, con un libreto de Rodolfo Sandoval y Juan del Moral". Vivía en el cuarto 69 del "hotel Guerrero" que le cobraban 65 pesos diarios.
Había compuesto "rosa", "mujer", Palomita" "el caminante" (que se utilizó en la película "la diligencia" de John Ford)y se incluyeron en esa obra.
Lara decubre cómo nación "Rosa": Don Pepe Campillo le contrató para que por 20 pesos diarios fuera con él a Guadalajara. Una noche, en la casa de huéspedes, llevaba consigo un retrato de su mamá a quien le puso una rosa en un vaso. De ahí construyó la segunda parte del bolero... y después compuso la primera.
Don Pepe Camopillo hizo en el teatro Degollado de Guadalajara un concurso de Mariachis en 1928 que ganó el Mariachi Vargas de Teoticlán. Allí se presentó Lara con una rosa blanca que allí llaman "Damas". Subió una orquesta junto con una dama vestida de negro que iba deshojando la rosa blanca bajo un foco de luz... y allí se presentó por primera vez "Rosa".
Respecto al nacimiento de "Mujer"



Mujer la compuso antes de "Rosa". Lara vivía en la cerrada de Matamoros, con una mujer (angelina Bruscetta). Lara tenía 28 años. Tenía en la cabecera de la humilde cama un cromo que había recortado de un calendario con una figura de un violinista tocando junto a una señora que toca el piano. Lara no tenía ni papel... en la tapa de una caja de zapatos no tenía ni piano), escribió "mujer"
Sus inicios en el café Salambó en 1928 fueron proverbiales para Lara. El representante de la compañía, Villanueva (apoderado del torero "carnicerito") le pidió que tocara en un piano de la orquesta a instancias de Juan del Moral y ante "el gordo" Soto. Lara interpretó un fox, sin ninguna respuesta de ninguno...haciendo un esfuerzo... Lara interpretó "Mujer"... al terminar, Soto le dijo: "Basta, te voy a hacer un revistón y te voy a hacer famoso y rico". Lara le dijo: "la fama, usted lo sabe bien, cuesta muchas lágrimas". Soto le dijo "tengo el título entre ceja y ceja: se llamará "Cachitos de Méjico".



Lara trabajó en la obra de dos actos, junto con el escenógrafo. En el cuadro de "Mujer" Isa Marcuey (hermana de Celia Moltalbán)vestida y pintada toda de dorado, aparecía como una estatua sobre el piano que tocaba Lara y Ramon Armengod cantaba el tema "mujer", rodeado de mujeres doradas que parecía estatuas.
Cuando Lara salió por primera vez a escena, junto a su amigo el negro Pedrosa, tenía un nudo en la garganta. Ganaba 14 pesos diarios, de los que pagaba 3 pesos del alquiler del smoking.
Veracruz, junto a Diaz Castilla, tras varios dias tormentosos, llegaron en el hotel "Diligencias", donde Laureano Carús les vió con una guitarra y les ofreció el cuarto 85. A las ocho y media, con un hambre tremenda, decidieron pedir guachinango, frijoles, dos cervezas heladas y dos cafés. Tras cenar, se asomó a la ventana y Lara se fijó en una luna inmensa "no exáctamente color de oro, sino de color rojizo... como si la luna fuera los labios del cielo" y pensó en voz alta: Yo nací con la luna de plata..."

Les recomiendo este libro "Mi novia la tristeza" de Guadalupe Loaeza y el musicólogo Pavel Granados (escritor del libro de los 70 años de la XEW)

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