El bolero, Patrimonio cultural inmaterial de Cantabria

Más de 30 grupos. Más de 200 músicos de bolero en Cantabria.

Mas de 500 concierrtos de bolero anuales

Algunos Grupos de bolero de Cantabria:

Jueves de Boleros…………….. …….más de 25 miembros

Agrupación Puertochico………….. más de 25 miembros

Agrupación Sardinero…………….. más de 25 miembros

La banda del Aserradero….…..… 9 miembros

Tempo de Bolero………….……….. 6 miembros

Los Castos………………………..…... 5 miembros

Hot café fusión…………………...…. 5 miembros

Mariachi Cantabria………………… 5 miembros

Divertia………………………..………. 4 miembros

Antonio Borja……………………….. 4 miembros

Cocó Muñoz …………………………. 4 miembros

Barrio Latino……………………...... 4 miembros

Mabel Sierra cuartet………………. 4 miembros

Son 4…………………………………….. 4 miembros

Trío Camina……………..……….….. 3 miembros

Toda una vida boleros y mas…...3 miembros

trío Los Carabelas……………..….. 3 miembros

Trío Covadonga………………..…... 3 miembros

Bohemios trío………………………...3 miembros

Solo dos y un bolero…………….... 3 miembros

Obsoletos trío……………………..… 3 miembros

flores para Gardel……………....... 2 miembros

Duo Santander……………….......…2 miembros

Los Norteños………………………... 2 miembros

Flores para Gardel…………….….. 2 miembros

Dúo Alfiles………………………..….. 2 miembros

Trío horizonte………………………...2 miembros

Doble o nada…………… …………... 2 miembros

Manuel y Nanín ……………………. 2 miembros

Duo Candilejas……………….…..… 2 miembros

Duo Veracruz………………..…….… 2 miembros

Los tres del norte………………...… 2 miembros

Eder Paiva bolero…………..…..…. 2 miembros

Sito………………………………………. solista

Juan Carlos………………….…..…… solista

Lazarón …………………………..…... solista

Walter Gala …………………..….….. solista

Nanin Rodríguez…………..………. Solista

Hermes de la Torre……………..… musico solista

Juian Carlos Solar………..……….. solista

Otros grupos de bolero de Cantabria:

Piel Canela…………………………….......…. 8 miembros

El Tumbao sexteto……………..…………… 6 miembros

VozyPiano Trío…………………..……….…. 3 miembros

Quinteto Lástima……………………….…... 5 miembros

Sangre Morena……………………………..… 5 miembros

Desafinado bolero…………….…………..… 5 miembros

Marcela Morena y su trío del alma: …..4 miembros

Siguaraya…………………………….………… 3 miembros

Iliana Casanueva y Robert Itrich:…..… 2 miembros

Conciertos de Bolero en Cantabria

Al cabo del año, se programan en Cantabria más de 500 conciertos de bolero

Programación semanal ( 7 conciertos semanales)

- Cada Martes del año de 8:30 a 22:00 el ciuclo “Boleros Incendiaros” en Casa Miguel, en Corbán

- Cada miércoles del año, a las 19:30 horas, el mejor bolero cubano en directo en Bodegas Mazón de la mano del maestro habanero Hermes de la Torre, sobrino del gran Benny Moré

- Cada jueves par del año, una descarga improvisada de pura trova y bolero en Casa Inés, en Bezana, a cargo de algunos de los miembros de Jueves de Boleros.

- Cada Viernes, un concierto de bolero en el Centro Gallego ( Calle Peñaherbosa) de Santander

- Cada Sábado, en Bodegas Mazón, el bolero de Hermes de la Torre.

- Cada Domingo al mediodía, en Bodegas Mazón de Santander, el bolero de Juan Carlos Solar.

- Cada Domingo, el son y el bolero de Son 4, en la Granja Cervecera de Miengo.

Cada semnana hay, además, otros dos o tres conciertos de bolero, a cargo de los varios grupos de bolero de ProBoCa.

Santander tiene la única estatua del mundo erigida a un bolerista español

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abril 07, 2011

19 de Marzo: Cumpleaños de Pepe Sánchez, el primer bolerista de la historia

Desde Santander (España) pretendemos situar en estas líneas al lector curioso o interesado en el conocimiento de las cosas auténticas ante el bolero: un género musical injustamente minusvalorado en la actualidad frente a otros géneros anglosajones, desvelando en primer lugar para el lector las circunstancias sociales e históricas que forjaron el crisol donde felizmente se fundieron los ingredientes musicales que dieron origen al bolero como género musical en el Santiago de Cuba de 1893, cuando aún era una provincia española, iluminando la figura de Pepe Sánchez, primer bolerista de la historia (entendiendo el término "historia" en su acepción de ciencia basada en hechos escritos - en este caso partitura musical-), desde cuya obra puede definirse el bolero - ya en 1893- como "una composición con dos períodos musicales de 16 compases cada uno, separados por un pasaje instrumental que se ejecutaba melódicamente en la guitarra, al que le llamaban "pasacalle", y en segundo lugar, explicando el nacimiento histórico de este género musical, anterior al blues, al jazz al tango y a decir de muchos estudiosos, anterior formalmente como género musicalmente definido al propio flamenco.

La propia realidad histórico-cultural, compartida entre todas las provincias españolas a ambas orillas del atlántico, tan evidente en Santiago de Cuba, y que no sólo se formaliza en un idioma común, sino en una forma de sentir "latina" común a todos los países ibero-americanos, enmarca el nacimiento del bolero, como género musical, dentro de la tradición musical española, situando paralelamente (que no directamente como veremos) la raíz del bolero en el género homónimo español que se practicaba a ambos lados del Atlántico desde el siglo XVII. Esta misma realidad histórica impide obviar el hecho de que el bolero nació en una Cuba netamente española, pues la estructura organizativa española trataba a los actuales países centro y suramericanos como "provincias" de España - no como "colonias"- y por tanto exactamente igual a lo que eran entonces la propia "Castilla" o "Aragón", e incluso con mejor tratamiento que estas (pues de hecho, llegó a concedérsele el estatuto de autonomía que hoy en día gozan en España los diferentes territorios españoles, como Cataluña, el País Vasco, Canarias, Cantabria, etc.), de modo que Cuba, por ejemplo, tuvo ferrocarril 12 años antes que la península (Méjico también tuvo línea férrea antes que Madrid o Barcelona) y el nivel de vida que se disfrutaba en aquel entonces en las llamadas "provincias de ultramar" era considerablemente más elevado que el que se disfrutaba en Galicia, Asturias o "La Montaña" (que así se denominaba entonces a Cantabria), lo que propició un constante fluir de gallegos, asturianos y montañeses hacia esas provincias cruzando el mar.

A esta circunstancia hay que añadir, como dato revelador de esta relación estrechísima con la península, la extraordinaria comunicación transatlántica que mantenía el puerto de Santander con Cuba, relación que no interrumpió hasta 1965, año en que partió desde el puerto de Santander el último de los grandes vapores transatlánticos rumbo a Santiago de Cuba y La Habana, comunicación hispano-cubana que comenzó muchos antes de que naciese Pepe Sánchez, reinando Isabel II, pues desde 1778 comenzaron las comunicaciones mensuales entre Santander y el puerto de Santiago de Cuba que duraron esos 187 años ininterrumpidamente. De este modo, 80 años antes del nacimiento de Pepe Sánchez, ya llegaban a Santander barcos con olor a azúcar, mineral de cobre y café, llenos de viajeros desde Santiago de Cuba, que volvían a Santiago de Cuba llenos de clavos de hierro, aguardiente y mucha harina (la llamada "harina de Castilla"), llenos también de montañeses que salían de Santander y que aquí se les llama cariñosamente "indianos". En Santander se daba la circunstancia además del atractivo de sus famosos "Baños de Ola", que llenaban la ciudad con miles de turistas desde mediados del siglo XIX, lo que convertía a Santander en una auténtica capital cultural europea, a la que acudían también los "indianos" más poderosos, pues fue centro de veraneo real antes incluso que Pepe Sánchez firmara su partitura "Tristezas" aquel mes de Septiembre de 1983. Aún hoy en día, los lazos de Santander con Cuba y Méjico están frescos, vivos y muy actuales, pues es rara la familia montañesa que no tenga un familiar en Cuba, en Méjico o en ambos países en la actualidad. No cabe, por lo tanto, hablar de "presencia española" en América, pues esa América era, a todo los efectos, España, y así eran españoles de pleno derecho los nacidos en cualquiera de la provincias españolas a ambos lados del Atlántico, tanto los nacidos en Santiago de Cuba (como Pepe Sánchez, autor del primer bolero en 1893), como los nacidos en Canarias (como Adolfo Colombo, el primero en grabar un bolero en 1906) o en Santander (como el bolerista Emilio Tuero, quien cantó por primera vez en 1941 el bolero más versionado de la historia: "Bésame mucho"). Son pues estas circunstancias sentimentales que nos atan cual cordón umbilical con Cuba, las que nos mueven a escribir estas líneas defendiendo el bolero desde su punto de vista de lo mucho que tiene de hispano y - escribiendo desde este Santander al norte de España- de lo mucho que tiene de español.

El 3 de Enero de 2013 se cumplirán 90 años de la muerte (en su residencia de la calle San Mateo, nº 558 entre Carnicería y Moncada) de Don José Viviano Sánchez (conocido por todos como Pepe Sánchez), compositor de la primera partitura de bolero de la Historia, que tituló “Tristezas” aunque, anecdóticamente, haya quedado registrada en la Sociedad General de Autores de Cuba con el nombre de “Me entristeces mujer” y en Méjico fuera conocida como "Un Beso", entre otras cosas porque por aquel entonces no se pensaba siquiera en los derechos de autor. Pepe Sánchez nació un 19 de Marzo de 1957 en el barrio de los Hoyos de Santiago de Cuba.

El barrio de los Hoyos es tan antiguo como la propia Ciudad de Santiago, cuarta ciudad española fundada en Cuba en 1514, tras Baracoa y Bayamo (1512) y Santísima Trinidad (1513), por Diego Velázquez de Cuellar, que nombró como su primer alcalde a Hernán Cortés, yerno suyo, quien partió de Santiago para conquistar Méjico el 18 de Noviembre de 1518 (años después, en 1538, lo haría Hernando de Soto para la conquista de La florida). En 1522 se le concedió la construcción de una catedral, una de las más antiguas de América. En 1638 se construyó la fortaleza de San Pedro (desde 1998 patrimonio de la humanidad) para protegerla de la incursiones piratas, con cañones de la fábrica montañesa de La Cavada junto a Santander. El alcalde vivía en la casa que luego fue “el centro Gallego" desde 1842, cerca del primer museo de Cuba (uno de los más antiguos de toda América). En Santiago nació el poeta José María Heredia, uno de los precursores del romanticismo en la lengua española, y yacen los restos mortales de José Martí, cuya madrina era la cántabra camarguesa Marcelina de Aguirre, que residía en la Plaza de Pombo en Santander (España), en cuya casa santanderina pasó algún tiempo el héroe cubano (y allí consta una lápida que conmemora este evento histórico), pues no en vano Santander - y Cantabria entera- siempre ha estado íntimamente relacionada con Cuba. No hay que olvidar que el primer navío en llegar a Cuba (concretamente a la bahía de Holguín) - la nao "Santa María", donde viajaba Colón- se había construido en Santoña y tanto su piloto -el santoñés Juan de la Cosa, el primer hombre que hizo un mapa de la isla de Cuba- como muchos de sus marineros eran cántabros y que muchísimos cántabros eligieron a lo largo de los 400 años posteriores radicar en Cuba, hasta 1550 preferentemente en el mismo Santiago de Cuba, extendiéndose su presencia como la de gallegos, asturianos y vascos - todos del norte de España- hacia el resto de la provincia y especialmente desde 1765 en el que se le concedió a Santander el permiso de comerciar directamente con Cuba que hasta entonces tenía exclusivamente Cádiz y Sevilla, convirtiéndose Santander con el tiempo en el principal puerto transatlántico español, desde donde zarpaban varios vapores mensualmente con destino los puertos de Cuba.

Al barrio de los hoyos llegaron parte de los 300 negros traídos de la vecina isla “La Española" para trabajar desde 1547 en la primera mina de cobre a cielo abierto de todo el continente americano. En esos mismo años se empezó a producir su ron de caña de azúcar, añejado en toneles de roble, es el de mejor calidad entre todos los que se producen en la Isla y aún en todas las Antillas. La segunda gran afluencia de negros llegó en 1655, año en el que más de 1.000 llegaron desde la vecina Jamaica y la tercera en 1791 tras la revolución haitiana de Toussaint Louverture, en que decenas de emigrantes franceses llegaron con muchos de sus esclavos e introdujeron café en Cuba (las cercanas plantaciones de café figuran entre las primeras de la historia de la isla, declaradas por la Unesco en 2000 como Patrimonio de la Humanidad). De este modo, en 1893, cuando Pepe Sánchez escribió "Tristezas", Cuba tenía casi un millón cuatrocientos mil habitantes, de los cuales eran negros una tercera parte. Esta mezcla de españoles, franceses y africanos se dio especialmente en el barrio de Los Hoyos, donde se empezó a bailar y cantar la Tumba Francesa “La Caridad de Oriente”, una centenaria tradición músico-danzaria en Santiago de Cuba que es Patrimonio de la Humanidad, fundada el 24 de febrero de 1862 y cuyo origen se remonta al siglo XVIII cuando en las plantaciones cafetaleras los amos franceses permitían momentos de esparcimiento a los esclavos, quienes imitaban la refinada gestualidad de la corte versallesca en sus cantos y bailes, acompañados, eso sí, por los toques de tambores africanos particularmente de la Región Dahomeyana del África. El propio Pepe Sánchez era mulato.

Como era costumbre en la España de entonces, sus padres - que habían decidido bautizarle como Viviano) le unieron el nombre del santo patrón del día de su nacimiento, el día de San José, y de este modo quedó su nombre como José Viviano Sánchez Echevarria y a la postre fue esta decisión de incluir el santo del día, la que le dio el nombre por el cual todo el mundo le conocía: el familiar "Pepe" con el que en España se conoce a los que se llaman José. En algunas biografías, figura su fecha de nacimiento un 19 de Noviembre de ese año de 1857 y su segundo apellido escrito con "h" como Hechevarría, sin embargo, Echevarría es un apellido muy común en el norte de España, tan común como lo es el apellido Sánchez (proveniente del medieval "hijo de Sancho"). Nombre y apellidos netamente españoles para alguien que era mulato, cosa bastante común en el popular barrio de los Hoyos, donde nació.

José Viviano Sánchez Echevarría (o Hechebarría en otros textos), mundialmente conocido como "Pepe" Sánchez, consiguió la proeza histórica de situar el nacimiento formal del bolero, como género, muchos años antes de la aparición del Tango, del Blues y del Jazz como géneros musicales formalmente definidos y lo sitúa en los años en que se registra por primera vez el cante flamenco (declarado patrimonio cultural por la UNESCO) en el último cuarto del siglo XIX, en los primeros cafés-cantante andaluces como el que regentaba en 1881 el sevillano Silverio Franconetti, conocido como "El café de Silverio", que figura como su primera referencia histórica con el folclorista Demófilo. Con el flamenco, el bolero no sólo comparte la misma definición que diera el escritor español José María Pemán: "es un echar por delante las cosas del corazón", sino que ambos estilos surgieron en España (peninsular y americana), y sus primeras manifestaciones se encuentran según sus correspondientes musicólogos, a finales del siglo XVIII, con el referente paralelo de la llamada "escuela bolera" (muy de moda en todos los territorios españoles desde el siglo XVII) que sin embargo, nada tiene que ver ni con el flamenco, ni con el género musical que nació en Santiago de Cuba y que Pepe Sánchez certificó como "bolero".

La afirmación categórica de que el bolero como género musical es más antiguo que el blues, el jazz y el tango, puede hacerse gracias a que se conserva la partitura de un tema titulado “Tristezas” calificado expresamente como “bolero” por su autor, el santiaguero Pepe Sánchez, escrito en septiembre de 1893. Frente a este hecho corroborable, no aparece la primera partitura de blues hasta principios del siglo XX (estandarizándose en los años treinta como la actual estructura de doce compases), y quizá la primera partitura de jazz apareciera igualmente a principios del siglo XX (por un músico de nombre Buddy Bolden) si bien la primera grabación de una banda de jazz hubo de esperar hasta 1917 por la “The Original Dixieland Jazz Band”, y se acepta que fue “la Morocha” la primera partitura de tango, aparecida en 1905. No se ha encontrado ninguna otra partitura de ninguno de estos estilos que sea anterior a “Tristezas”, lo que sencillamente sitúa como hemos dicho al bolero como el género más antiguo de los grandes géneros base de la música de estos últimos 120 años.

Indudablemente, todos estos géneros se cantaban a mediados del siglo XIX: Así, se sabe que se cantaba blues en Norteamérica pues el musicólogo Paul Oliver cita como primer documento que referencia al blues, un texto de Charlotte Forten, de 1862 en el que de blues como estado de ánimo y de cómo algunas “work songs” se cantaban de forma especial, para superar los blues – fuente: wikipedia-), temas de jazz (si bien la palabra “jazz”, referida a un género musical, aparece escrita por primera vez el 6 de marzo de 1913 en el periódico “San Francisco Bulletin”, al reseñar que el tipo de música ejecutada por una orquesta del ejército era de ragtime y jazz, que a su vez tenía origen en las 'marching bands' y las bandas de música bailable de finales del XIX- fuente: wikipedia- ) y de tango a finales del siglo XIX (en el Buenos Aires de los 80 del siglo XIX poco a poco se descubría en las academias y en los teatros. En las comedias, zarzuelas y otras obras, los actores empezaron a cantar y bailar tango, así como las academias, también llamadas peringundines, funcionaban sólo bajo autorización en los suburbios o barrios alejados del centro y, si bien en principio eran sólo para hombres, después incorporaron mujeres contratadas para bailar). De igual modo, respecto al bolero se conoce de la existencia de los boleros "San Pascual Bailón" de 1840, o "la Valentina", estrenado en 1841 en el mismo Santiago de Cuba, y en estos - frente a los otros géneros mencionados- se aprecia que la estructura del bolero ya estaba definida entonces, de modo que Pepe Sánchez "se limitó" a componer de ese modo “tradicional” y, al plasmarla en partitura, determinó históricamente el nacimiento de un género musical cuyas características musicales han pervivido hasta este nuestro siglo XXI. De este modo, el bolero está plenamente definido como género musical, determinado y clasificado en la musicología cubana actual, donde se aprecian cinco grandes complejos genéricos y uno de ellos es el denominado como "canción cubana", que engloba los géneros conocidos como bolero, guajira, habanera, criolla y clave.

En el año 2013, el bolero cumplirá formalmente sus 120 años y seguirá ocupando el trono de los géneros románticos latinos en todo el mundo, pues mantiene su vigencia y actualidad aún entre los más jóvenes, (a pesar de que está muchísimo menos promocionado frente a géneros no hispanos como el jazz o el blues, mucho más apoyados por la globalizada maquinaria propagandística de las discográficas multinacionales). La música hispano-americana tiene en el bolero su expresión más simbólica de un modo de pensar y sentir común perpetuado a través del tiempo y de las modas, pues no sólo es un género musical muy antiguo (y por lo tanto de unas raíces históricas profundísimas), sino que ha sido origen de la mayor parte de los géneros latinos de la actualidad.

El hecho histórico de que Pepe Sánchez naciera un 19 de Marzo de 1857 (en 2012 hará 155 años) con nacionalidad española en la entonces provincia española de Cuba y que se mantuviese como "español" hasta después de cumplir sus 41 años, hasta el 10 de Diciembre de 1898 (año en que se firmó el traspaso a Estados unidos de la provincia de Cuba), da idea de que el bolero es un género básicamente español, pues es netamente español el mayor ingrediente musical que originó el bolero -muchos años antes de la emancipación de Cuba y por tanto gestado en territorio español- recibiendo (aunque en mucha menor medida) importantes e innegables influencias africanas y francesas, derivadas de la propia historia de Santiago de Cuba (donde se sitúa el crisol donde se fundieron todas estas influencias musicales que originaron el bolero) así como también influencias de la lírica italiana que llegó, como al resto de España, a través de la ópera o de su expresión más española: la zarzuela. Conocer así la historia de las distintas migraciones humanas en el Santiago de Cuba español es conocer las influencias propias musicales que se fusionaron durante los siglos XVIII y la primera mitad del XIX dando origen al bolero. Santiago de Cuba recibió una especial predilección por la música desde un principio, pues fue la primera y única capital de Cuba hasta 1550 y por lo tanto tuvo una de las primeras catedrales - y con ella uno de sus primeros músicos de capilla, que creó toda una escuela de músicos en Santiago- si bien desde 1607 era la segunda capital de la provincia española de Cuba, el carácter netamente musical que le caracterizó desde sus orígenes quedó prendido en el propio carácter de los santiagueros, constituyendo hoy en día una seña de su propia identidad. Musicalmente, Santiago de Cuba fue indiscutiblemente la capital musical de la provincia española de Cuba hasta bien entrado el siglo XX. Allí llegó el sevillano Esteban Salas, que desde febrero de 1764 fue Maestro de Capilla de la Catedral de Santiago y crea la primera Orquesta de Música de Cámara de Cuba, dejando para la historia musical cubana una gran producción musical y, por otro lado, iniciando un interés por la música culota que trajo como consecuencia que ya a finales del siglo XVIII y principios del XIX existieran dos orquestas en Santiago de Cuba: la de Bernardino Tomás y la de Pedro Nolasco Boza, que interpretaban entonces un estilo conocido como "contradanza".

Escuchando el bolero primigenio, conocido en Cuba trescientos años antes de que se escribiese "Tristezas", y escuchando "protoboleros" como "San Pascual Bailón", se comprende que el estilo de música y danza popularísimo en los siglos XVII y XVIII, fue la principal raíz del actual bolero, evolucionando en esos trescientos años gracias a que, precisamente la popularización de este género obligó a una necesaria simplificación - y más tarde abandono- de la danza (con la consecuente mayor importancia del texto y de la música), y la aportación de variaciones y características propias provenientes de diversas influencias, principalmente del especial modo de sentir e interpretar del trovador cubano (en concreto, del trovador de Santiago de Cuba, impregnado de la zarzuela y del bel canto italiano, a la par de influencias francesas y africanas, provenientes ambas al mismo tiempo de Haití), que fue quien, poco a poco, le fue cambiando el ritmo, forma y giros melódicos, hasta que, finalmente, en 1895, un trovador denomina como "bolero" a una partitura con rasgos y estilo propio: Pepe Sánchez.

Pepe Sánchez cursó estudios primarios y luego aprendió el oficio de sastre. Se tiene noticia de que llegó a ser copropietario de una mina de cobre que a la postre casi le arruina hasta el punto que su viuda y sus hijos casi se encontraron con dificultades económicas. Hombre disciplinado y de buen proceder, fue muy admirado como persona y como músico, llegando a ser profesor de música en su casa, que llegó a constituirse en lo que entonces se denominaba "peña" o sitio de reunión de músicos. En estas reuniones que se hacían después de hacer las labores cotidianas, como obreros o artesanos, los creadores, cantantes y guitarristas se acoplaban indistintamente en dúos, tríos o cuartetos, compartiendo en fraterna emulación, creando o interpretando las canciones. Pepe Sánchez enseñó admirablemente la ejecución de la guitarra, instrumento que tocaba con mucha maestría. Cantaba muy bien, con voz de barítono. Fue el maestro de los trovadores santiagueros, entre ellos de Sindo Garay, con los cuales mantuvo un activo grupo musical. En esta forma se conocieron en el Santiago de entonces los dúos de Floro y Miguel, Juan Cruz y Bienvenido León; María Teresa Vera y Rafael Zequeira; Tata Villegas y Pancho Majagua; el ya nombrado Sindo Garay y sus hijos Hatuey y Guarioné, que cantaban obras de algunos de ellos y también de Manuel Corona, Alberto Villalón, Patricio Vallagas, Rosendo Ruiz, Miguelito Campanioni, Rafael Gómez y Teofilito Emiliano Blez. Jorge Anckerman, quien se encargó de realizar muchas de las partituras de Pepe, estrenó algunas de sus obras en el teatro Alhambra de La Habana.

En Santander, Julián Padilla, nieto de Pepe Sánchez, afirmó que "tristezas" se escribió en Septiembre de 1883 (según dice haber recogido de su tía Eva Sánchez, hermana de Pepe Sánchez), o incluso podríamos fijar el nacimiento del bolero en fechas muy anteriores a estas fechas, cercanas a 1840 si consideramos como "boleros" los protoboleros "San Pascual Bailón" o a "la Valentina", estrenada en 1841.

Si bien en el diario "Papel Periódico de La Habana" figuraba, en el mes de julio de 1792, la primera mención que se hace en Cuba de un estilo musical llamado "Bolero", todos los estudiosos y musicólogos coinciden con Natalio Galán (en su libro "Cuba y sus Sones"), que tal estilo, si bien tenía caracteres netamente cubanos, "era aún muy españolizado". Esto nos hace pensar que, en efecto, ya entonces existía una importante transición del primitivo bolero español (que actualmente se mantienen en algunos lugares de la península y de baleares, además de que así se llama la escuela de danza clásica española o "de palillos") a otro nuevo estilo, que se gestaba manteniendo la denominación de "bolero", y que a finales de la década de los 70 del siglo XVIII aún guardaba connotaciones formales propias del primitivo bolero español y aún no había adquirido las novedosas características que permitieran, según Galán, encuadrarle dentro del estilo romántico que hoy conocemos con el nombre de "bolero".

Este cambio paulatino desde el primitivo "bolero" español del siglo XVIII, que fue conformando a lo largo de varias décadas y especialmente en las últimas del siglo XIX como nuevo género musical, se inició en la década de los 70 del siglo XIX y pudo llegar a adquirir ya las características formales de "Bolero" - tal y como las conocemos actualmente- alrededor de 1836, según reconocen la mayor parte de los expertos en el tema (Natalio Galán y María Argelia Vizcaíno entre otros). En este sentido, el estudioso Esteban Pichardo reconoce que ya en 1836 existían amplias diferencias entre el bolero cubano y el primitivo bolero español.

El propio musicólogo cubano Esteban Pichardo, determinaba la aparición de un nuevo género musical, en 1836, distanciado del bolero español, pues mientras en este último la danza transcendía a la canción, en el proto-bolero cubano de entonces el canto - la letra, el mensaje- tenía tanta importancia como el baile. Fue esa creciente importancia del canto frente a la danza lo que propició el paulatino abandono del ritmo del 3X4 por otro más sosegado de 2X4, así como la adopción de recursos que potenciasen la letra y el mensaje, de modo que puede afirmarse que, en el bolero de Pepe Sánchez, era abrumador el peso de la letra y del mensaje amoroso, frente a la intención de potenciar el baile que tenían otros estilos, como el danzón, en el que la letra apenas tenía importancia más allá de una excusa sonora al servicio del baile.

Es necesario aclarar que la evolución del bolero español, en la entonces provincia española de Cuba, tuvo muchas variantes, y que sólo una de ellas - precisamente la más evolucionada y, por lo tanto, la menos parecida al primitivo estilo - se mantuvo con el nombre original de "bolero". El principal motivo que propició esta evolución fue la necesaria simplificación del baile que llevaba aparejado el bolero primigenio, apareciendo paulatinamente estilos de baile y música que, por un lado, fueran más populares y sencillos de ejecutar, y por otro y como consecuencia, la importancia de la letra y del mensaje fue tomando cada vez más protagonismo, hasta ser cultivada por los llamados "trovadores", que acoplaron nuevas influencias ( como el cinquillo) y llegaron a variar el propio compás de 3X4 a otro que permitiese versos más largos - endecasílabos- separándose así de otros estilos que aún mantenían la importancia del baile, como el propio danzón.

Fue precisamente la dificultad y pericia que exigía de los bailarines el primitivo Bolero que se interpretaba y bailaba en la Cuba del XVII y XVIII, con su compás de 3x4 (que aún hoy en día se interpreta - evolucionado- en España en Jaén, en las provincias mediterráneas y en las islas Baleares, y que se sigue cultivando como estilo de danza clásica española, denominada "danza de palillos"), así como la dificultad que presentaba su carácter coreográfico típico de los bailes del XVIII (sólo podían haber 1 ó 2 parejas y eran bailes exclusivos para buenos bailadores o bailarines, en formaciones "teatralmente determinadas"- como las define el propio Natalio Galán- similares en algún modo a la "teatralización" de los actuales bailes de "sevillanas" en España ) lo que propició su evolución o "adaptación" en Cuba. Así, Esteban Pichardo señalaba como "boleras" a una danza popular que usaba desde 4 a 8 o más parejas, y que se desprendía de parte de la formalidad coreográfica del primitivo bolero. La "boleras" no fueron el único estilo derivado del baile "bolero" español que se desarrolló en Cuba, pues se tiene constancia de estilos como "La Cachucha" que popularizó en La Habana de 1840 la célebre Fanny Elsler, y que evolucionó manteniendo la complejidad del baile y la exigencia a los bailarines, pero simplificando su carácter coreográfico, al ser bailada tan solo por una sola persona (hombre o mujer).

Así, mientras que la "Cachucha" seguía exigiendo unas cualidades - esta vez individuales, no coreográficas- excepcionales para la danza, las "Boleras" evolucionaron hacia un baile y canción popular. En una segunda etapa evolutiva, estas "boleras" fueron desarrollándose en dos direcciones distintas: por un lado la "contradanza" o baile más formal, y por otro en el "danzón", o baile más popular que con el tiempo fue evolucionando hacia un baile que permitía a la pareja bailar "agarrados". Mientras que esta segunda aún conservaba originalmente el compás 3X4, es en la contradanza en la que, ya en 1840, se observa la transición del primitivo compás 3X4 del Bolero primigenio, al compás 2x4, más tranquilo, que haciéndose menos bailable y de la que, posteriormente, evoluciona este género formal desprendiéndose una nueva variante que, paulatinamente, va perdiendo su intención de danza. De la evolución de la contradanza hacia un mayor peso de la letra y del mensaje en detrimento del baile, surge "protobolero", con características claramente diferenciadas del bolero del XVIII, en los siguientes cambios:

En primer lugar, en 1860, se constata por los estudiosos la definitiva desaparición de la "seguidilla" (o repeticiones y ayes intercalados inevitables en el bolero español, que aún se mantienen en la copla y en el flamenco), fomentándose así la importancia de la letra o del mensaje y minusvalorándose el carácter de danza, avanzando en los cambios observados por Esteban Pichardo y adquiriendo forma de "protobolero"

Por otro lado, un hito importante que marcó el carácter del nuevo género melódico fue la introducción del acompañamiento del "cinquillo", aparecido en 1870, recogido por Helio Orovio en su "Diccionario de la música cubana". Orovio señala que se interpretaba en guitarra de un modo que esta sonaba "remitiéndola a la mano izquierda acompañante del piano" (el lector podrá imaginarse una serie rítmica de cinco notas graves intrepretadas con las tres últimas cuerdas de la guitarra), de modo que, con este acompañamiento netamente cubano, se podían encontrar en 1890 varios trovadores santiagueros.

Se separa así definitiva y diametralmente, durante la década de los 90 del siglo XIX, el proto-bolero - cultivado por trovadores, donde el peso de la composición recae en la letra, en detrimento del baile- del ya entonces denominado "danzón" (y la historia dice que un 1º de enero de 1879, se tocó el primer danzón), en el que el baile resulta primordial. El danzón -como baile romántico y bien pegaditos, casi sin moverse- fue a su vez desplazado por el son, ritmo más movidito, y por el danzonete. Por otro lado, la trova (en cuyo seno nació el bolero), fue un fenómeno que fue creciendo en la isla: los trovadores eran modestos cantadores que le cantaban a sus amadas y vertían su sensibilidad con una guitarra y bellas letras que eran acompañadas por una hermosa melodía. A finales del XIX, la influencia de la "chanson" francesa (incorporada, como muchísima influencia africana al folclore santiaguero por al inmigración a principios del XIX desde Haití), del "bel canto" italiano (proveniente de la ópera), y de la romanza de la zarzuela española -incluida la propia zarzuela cubana que entonces comenzaba a destacar- sobre el estilo de componer e interpretar de los trovadores santiagueros propiciaba las condiciones para el últino salto evolutivo del bolero, adaptándose a fraseos cada vez más largos que iban acercándose a versos endecasílabos encontrados en bolero anteriores al propio "Tristezas" que llamamos "protoboleros".

Así, la música que caracterizaba a estos "protoboleros" no sólo conservaba marcada influencia española derivada del primitivo bolero en su evolución dentro de la trova, sino que fue incorporando los mencionados elementos de la zarzuela española, y de varios géneros europeos, como la tonadilla escénica y la lírica italiana, de donde tomó la costumbre de cantarlos a dos voces: una "primera" o "primo", y otra "segunda". De igual modo y poco a poco, las canciones cultivadas por los trovadores santiagueros fueron evolucionando, haciéndose más criollas, tomando características de cubanía al impregnarse también de la lírica francesa y del ritmo africano de los inmigrantes haitianos. Como consecuencia, los primeros boleros adquirieron un ritmo característico y un acompañamiento claramente reconocible como un nuevo género musical, moderno y ajustado a los gustos de finales del XIX, y definitivamente distinto del aquel lejano bolero del XVIII del que evolucionó en la medida que fué perdiendo su carácter bailable y adaptando el ritmo y la estructura a la necesidades del verso del trovador, que, como ocurre con los actuales trovadores cántabros (como Masio el de la Hayuela), se compone en versos endecasílabos.

Aunque todos los primeros boleros solían interpretarse inicialmente en pequeños locales o en íntimas serenatas (en las que en Santiago de denominaba "peñas"), para los que no se requería un gran dominio de la colocación y proyección de la voz, resultaba imprescindible el adecuado manejo de la línea melódica, ya fuera la de primo o la de segundo (entiéndase que los segundos debían ser tan buenos cantantes como los primos, ya que la línea encomendada a ellos no era una simple armonización, sino una voz independiente, de gran riqueza melódica y, a veces, hasta con un texto diferente). Estos "protoboleros" solían constar de una estructura melódica sencilla, al alcance de esos novios que preferían cantar ellos mismos la voz prima y ser secundados por los músicos de oficio (los llamados "trovadores"). Algunas de estas melodías combinaban las voces, que integraban un dúo en la primera parte y en la segunda se independizaban con un texto para cada voz. No es fácil el estudio de los estilos musicales en la Cuba de la década final del XIX, pues sólo en Santiago de Cuba - cuna del bolero- existían diversos estilos que, al menos en su germen, dieron lugar a géneros de características propias y definidas, distinguiéndose unos de otros por sus diferencias rítmicas o métricas, y que posteriormente recibieron nombres como: criollas, boleros, guajiras, claves, bambucos, habaneras y canciones propiamente dichas.

Puede decirse que la primera referencia a un músico como "bolerista", la encontramos en Laureano Fuentes, un músico y aficionado a las letras, que publicó en 1893 una obra muy interesante: "Las artes en Santiago de Cuba", donde en uno de sus artículos dice:

"Tiene Cuba hoy (quiere decir Santiago de Cuba) diez o doce orquestas de baile, entre ellas cuéntase la de Rafael Robinson, especialista en danzones, alternando con la de Varona. La mayor parte de las danzas de estas orquestas, entre las cuales se encuadran algunas muy atronadoras, se oyen cantos originales de José Sánchez, como aquí popularmente se le llama, tiene una admirable proposición musical, pero descuidado en la instrucción del arte, este le es desconocido por un punible abandono. Existen también infinidad de cantores llamados boleristas que con letrillas disparatadas forman cantinelas muy bonitas..."

En este musical "terreno de nadie", que existía en el Santiago de Cuba de 1983, es donde surge este nuevo género de canciones y este novedoso estilo de cantante llamado "bolerista", ha sido estudiado por muchos expertos en bolero, entre ellos el Historiador y Musicógrafo cubano Natalio Galán, el Dr. Cristóbal Díaz Ayala y la Dra. Elena Pérez Sanjurjo, que determinan la existencia inequívoca de canciones o "protoboleros" de características formales muy parecidas a la que posteriormente en 1985 definiera Pepe Sánchez en "Tristezas". Así, estos historiadores señalan "protoboleros" como el bolero-mambo "San Pascual Bailón" de Manuel Saumell (1817-70) que se inscribió como congó-contradanza, porque fue el movimiento cumbre de la Contradanza, y otro caso igual pasó con la Contradanza "La Valentina" de Tomás Buelta y Flores que se estrenó en el Tacón el 23 de febrero de 1841 con toda la gracia del Bolero al 2x4 (según señala la musicóloga cubana María Argelia Vizcaíno). El propio Sindo Garay, en una entrevista de la periodista Carmela de León, afirmaba que el primer trovador que hizo boleros se llamó Nicolás Camacho y que compuso muchos boleros, pero que lamentablemente no quedó la huella de uno solo de ellos. Hemos de reconocer por tanto, con justicia, que con toda seguridad existieron boleros y boleristas anteriores a Pepe Sánchez, pero que convencionalmente - y también con toda razón objetiva- se adopta "tristezas" como el primer bolero por ser esta la primera partitura documentada de un bolero en la historia.

La letra y la música del primer bolero de la historia fue posible conocerlas hoy, gracias al señor Hal Estrada, que las consiguió en Cuba con el pedagogo musical Vicente González Rubiera, conocido también como el trovador Guyún. La letra dice:



Tristezas me dan tus quejas mujer

Profundo dolor que dudes de mí

No hay pena de amor que deje entrever

Cuanto sufro y padezco por ti.



-------- pasacalle--------



La vida es adversa conmigo

No deja ensanchar mi pasión

Un beso me diste un día

Lo guardo en mi corazón.





Como corolario, señalar que el musicólogo cubano Odilio Ufré agrega en la contracarátula de un disco que exalta la obra de Pepe Sánchez, las influencias no hispanas que tuvo el maestro y que influyeron en la forma definitiva del bolero:

"Es innegable que el conocimiento y cultivo que Pepe Sánchez hacía de la ópera italiana, además del desarrollo que poseyó de los géneros líricos e instrumentales de ascendencia franco-italiana, además del desarrollo que poseyó de los géneros líricos e instrumentales de ascendencia franco-italiana y los propios naturales de la zona oriental cubana constituyeron referencias potenciales en la remodelación que realizó en cuanto a la creación, ejecución guitarrística en interpretación vocal (el legendario dúo de tenor y barítono característico de la auténtica trova cubana) e incluso en la temática y calidad de los textos al uso de los cancioneros trovadorescos".

Para finalizar, les presento las palabras de su nieto, José Julián Padilla, en Santander, hablando de sus investigaciones sobre su abuelo Pepe Sánchez:

En mi búsqueda para encontrar la verdad sobre mi abuelo, encontré un testimonio inapreciable de Pepe Sánchez. Es uno de los libros primarios, o sea más antiguos con que cuenta la historiografía cubana: "Las artes en Santiago de Cuba" ,del músico y escritor santiaguero Laureano Fuentes Matons, donde se refiere a la vida artística de nuestra ciudad en el pasado siglo XIX (Conciertos, orquestas, solistas, ensambles pequeños grupos de cámara, invitados internacionales que nos visitaron, revistas, críticas periodísticas sobre las actividades musicales, academias, talleres, ateneos culturales, entre innumerables testimonios y reseñas sobre el acontecer de la música en Santiago de Cuba.

En ese libro paradigma de la cultura artística de Santiago de Cuba, su escritor Laureano Fuentes cita a Don José Pepe Sánchez como trovador, cantante y compositor de bellos y hermosos boleros. Inclusive lo tildó de un “abandono pueril” en el conocimiento de la música, olvidándose Fuentes Matons de las limitaciones totales que en esa época confrontaban los cubanos pobres y más aún los mulatos y negros que no tenían ningún tipo de acceso a conservatorios, escuelas de música, si acaso a una perentoria educación primaria, pues esos centros educacionales dedicados al arte eran sólo para la burguesía blanca y rica de la Isla.

Las Artes en Santiago de Cuba de Laureano Fuentes Matons junto al libro "La Habana Artística" de Serafín Ramírez, constituye el obligado texto de consulta de lo que aconteció en arte en Santiago y La Habana en aquella época. La crítica especializada las considera como los “incunables de nuestra literatura musical” de estas dos grandes ciudades cubanas.

Por otro lado, cuando se crea en 1960 el Festival Nacional de la Trova en Santiago de Cuba, a iniciativa de un pequeño grupo de promotores culturales santiagueros (Raul Pomares, Daniel Vázquez, Miguel García y Pancho Gutiérrez), el antiguo Consejo Nacional de Cultura consideró al oficializar la idea de un Festival de la Trova, nombrarlo con la figura más representativa de la trova cubana: Don José Pepe Sánchez.

Para ello el Maestro Odilio Urfé, Presidente de la Dirección Nacional de Música en aquel entonces y el Profesor Miguel García, Presidente de la Dirección Musical de Oriente, hicieron una vasta encuesta nacional con todos los trovadores, cantantes, compositores de la época y todos coincidieron que el Padre de la Trova Cubana y el Precursor del Bolero Cubano fue José Pepe Sánchez. Al instaurarse dicho Festival de la Trova en 1961 se le llamó Festival Nacional de la Trova Pepe Sánchez, nombre que aún posee y que tiene ahora rango internacional.

Para la crítica especializada de nuestra patria, el bolero lo perfila José Pepe Sánchez con la obra Tristezas, creada en setiembre de 1883. Musicólogos de la prominencia de Argeliers León, María Teresa Linares, Odilio Urfé, Lino Betancourt, Elio Orovio, entre otros patentizan los parámetros musicales impuestos por Pepe Sánchez en Tristezas como la fórmula del clásico bolero cubano. Músicos de la prominencia de José Urfe, Gonzalo Roig, Rodrigo Prats, Sindo Garay, atestiguan en publicaciones al referido bardo santiaguero como el creador del bolero.

En los Talleres musicológicos de los Festivales Boleros de Oro que se celebran en Santiago de Cuba, La Habana y otras provincias cubanas, actualmente, se ha estudiado a profundidad la paternidad del bolero, teniendo como punto de partida la obra Tristezas de Don Pepe Sánchez".

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